El 15 de septiembre de 2026, la ciudad de Abuja (Nigeria) se convirtió en el epicentro de la movilización global por la educación pública al albergar el Diálogo de Alto Nivel sobre el Financiamiento Sostenible de la Educación. El encuentro fue convocado conjuntamente por la Campaña Mundial por la Educación (CME), la Red Africana de Campañas por la Educación para Todos (ANCEFA) y la Coalición de Acción de la Sociedad Civil por la Educación para Todos (CSACEFA) de Nigeria.
La CLADE impulsa propuestas concretas para hacer comprensible la información financiera, garantizar la participación en el ciclo de políticas y verificar el impacto territorial de las inversiones que se suman al llamado del Documento de Abuja, capital de Nigeria donde se celebró el Diálogo de Alto Nivel.
Frente a las metas de refinanciamiento de la GPE y las promesas gubernamentales, el Llamado a la Acción de Abuja exige destinar entre 4% y 6% del Producto Interno Bruto (PIB) a la educación, frenar la austeridad y garantizar el escrutinio ciudadano.
Un frente global para el financiamiento público como justicia social y democrática
Desarrollado en modalidad híbrida bajo el tema “Multiplicar las posibilidades: Diálogo de alto nivel sobre el financiamiento nacional de la educación, la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) y el papel de la sociedad civil en el fortalecimiento de la rendición de cuentas en la educación”, el evento convocó a autoridades gubernamentales, ministros de finanzas y educación, organizaciones internacionales, parlamentarios, representantes juveniles y coaliciones de la sociedad civil de todo el Sur Global.
Para la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE), la participación activa en este espacio estratégico responde a la premisa fundamental de defender la educación como un derecho humano inalienable, un bien público y un elemento indispensable de la justicia socioeconómica.
La crisis financiera que azota a los sistemas educativos de los países de ingresos bajos y medios no es el único dilema presupuestario, sino el que representa el sobreendeudamiento, los sistemas fiscales regresivos, el cambio climático y la disminución de la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD).
En este escenario, la alianza de la CLADE con las plataformas hermanas de África y Asia-Pacífico refuerza la necesidad de articular una postura soberana e internacionalista que exija a los Estados garantizar el máximo de recursos disponibles para sus comunidades educativas.
Superar las barreras y contar con presupuestos transparentes e inclusivos
La agenda de trabajo del Diálogo de Abuja se estructuró a lo largo de ocho sesiones continuas orientadas a abordar de manera integral los factores estructurales que restringen la inversión pública para educación.
La jornada contó con reflexiones políticas de apertura a cargo de la presidencia de la CME y ANCEFA, seguidas de intervenciones sobre el entorno macroeconómico global. La mesa redonda ministerial también reunió a representantes gubernamentales y asesores de países como Nigeria, Bangladesh, Chad, Ghana, Filipinas y Kenia, quienes expusieron sus esfuerzos y desafíos en torno a la movilización de recursos nacionales y la eficiencia del gasto público.
Las discusiones rondaron entre la justicia fiscal, la justicia de la deuda y el financiamiento educativo, en este sentido especialistas del Informe Mundial de Seguimiento de la Educación (GEM) de la UNESCO y de la TaxEd Alliance explicaron cómo los recortes presupuestarios promovidos por organismos financieros multilaterales, la evasión de impuestos corporativos y los insostenibles pagos de la deuda externa asfixian el espacio fiscal de los gobiernos del Sur Global.
El Llamado a la Acción de Abuja sobre el Financiamiento Sostenible de la Educación, respaldado unánimemente por la CME, la CLADE y decenas de coaliciones del Sur Global, establece un mandato claro para que los Estados asuman su responsabilidad ineludible como garantes de derechos. El documento exige la asignación obligatoria de al menos el 4% al 6% del PIB y/o entre el 15% y el 20% del gasto público total a la educación, protegiendo estos fondos contra los recortes de austeridad y condicionamientos de la deuda externa. La grabación completa de las deliberaciones de este encuentro se encuentra disponible en la transmisión oficial del Diálogo de Alto Nivel de Abuja. Como eje transversal de todas las sesiones, se promovió el marco analítico de las 4S (por sus siglas en inglés Size, Share, Sensitivity y Scrutiny):
- Tamaño de la inversión pública: aumento de los ingresos públicos mediante reformas fiscales progresivas, combate a los flujos financieros ilícitos y adopción de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cooperación Fiscal Internacional.
- Participación justa del presupuesto: asignación equitativa y prioritaria del presupuesto nacional hacia la educación pública gratuita.
- Sensibilidad ante las desigualdades de género e inclusión: presupuestos con enfoque de género e inclusión que atiendan prioritariamente a poblaciones históricamente marginadas, personas con discapacidad, niñas y comunidades rurales.
- Escrutinio o veeduría social: garantía de transparencia, rendición de cuentas social y participación vinculante de la sociedad civil y las juventudes en la vigilancia de los recursos.

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Transparencia con rostro humano para la transformación de los territorios
La representación de América Latina y el Caribe en la plenaria de Abuja estuvo marcada por la intervención de Steven Salgado, integrante del Foro Dakar Honduras, representante del Grupo de Trabajo de Juventudes de la CLADE y referente juvenil de la Alianza Mundial para la Educación (GPE), quien constituyó la única voz latinoamericana en el programa oficial del evento. Steven centró su discurso en la urgencia de humanizar el análisis presupuestario, recordando que las asignaciones financieras no son simples números en un papel, sino oportunidades reales que determinan si una niña puede permanecer en la escuela o si un docente rural cuenta con condiciones dignas de trabajo.
Steven interpeló con una pregunta clave “una vez alguien me dijo que, para amar, primero hay que conocer. Desde entonces me acompaña una pregunta: ¿cómo podemos decir que valoramos profundamente la educación si todavía no conocemos completamente las realidades que existen detrás de sus cifras?”
En su intervención, el representante del GT de Juventudes de la CLADE articuló tres propuestas concretas sobre el valor estratégico que aportan las juventudes en la supervisión y ejecución del financiamiento educativo:
- Hacer accesible y comprensible la información financiera: simplificar y traducir los datos presupuestarios complejos para que las familias, el estudiantado y las comunidades locales puedan comprenderlos, utilizarlos y vincularlos con sus necesidades cotidianas.
- Garantizar la participación juvenil en todo el ciclo de la política pública: superar las consultas puntuales e integrar formalmente a las juventudes desde el diagnóstico de necesidades y la formulación de propuestas, hasta la implementación, el seguimiento y la evaluación de las decisiones financieras.
- Conectar la ejecución financiera con los cambios reales en los territorios: monitorear el monto invertido o anunciado, así como la trazabilidad efectiva del dinero, esto es identificar a qué territorio llegó, a qué población benefició y qué brechas de desigualdad específicas ayudó a reducir.
Steven señaló la coincidencia de su intervención con el aniversario de la independencia de Centroamérica, remarcando que la defensa de los presupuestos educativos públicos e independientes es construir una soberanía y democracia real. Su mensaje concluyó con las siguientes reflexiones “la educación no cambia solamente cuando el financiamiento se anuncia; cambia cuando ese financiamiento llega y transforma una vida (…) y la participación juvenil no existe solamente cuando se nos escucha; existe cuando nuestra voz puede modificar una decisión.”
Multiplicar las posibilidades para el refinanciamiento de la educación
Un propósito central del Diálogo de Abuja fue consolidar un posicionamiento político unificado del Sur Global frente a la campaña internacional de refinanciamiento de la educación impulsada por la Alianza Mundial para la Educación (GPE) y la Campaña Mundial por la Educación (CME). Bajo el lema “Multiplicar las posibilidades”, la GPE desplegó su proceso de reposición de recursos para el periodo 2026-2030, fijando como meta la recaudación de 5.000 millones de dólares en su fondo central, con el fin de apalancar e incentivar 10.000 millones de dólares adicionales en cofinanciamiento y crear un envolvente financiero global de 15.000 millones de dólares para beneficiar a más de 90 países socios.
Los debates celebrados en Nigeria sirvieron como antesala política a los eventos multilaterales desarrollados durante la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGA) en Nueva York. Como resultado de esta presión global copresidida por Nigeria e Italia, se logró movilizar un paquete de 3.500 millones de dólares aportados por países donantes, sumados a una histórica proyección de 471.000 millones de dólares en financiamiento doméstico comprometido por más de 90 países socios.
Los detalles de este hito financiero pueden consultarse en la noticia sobre el impulso financiero de la GPE para beneficiar a 750 millones de niños y niñas. Asimismo, el balance de las promesas de la comunidad internacional se encuentra documentado en la grabación del evento de alto nivel sobre la reposición de la GPE (Nueva York) y en la transmisión del evento paralelo de la GPE.
La sociedad civil a la que se suma la CLADE, subrayó que la ayuda externa no debe concebirse como caridad, sino como una responsabilidad de reparación y justicia global que complemente el esfuerzo fiscal propio de cada nación.
Compromisos y el panorama regional de financiamiento
En el contexto del proceso de reposición de la GPE, tres países elegibles de América Latina y el Caribe asumieron compromisos formales de financiamiento interno. Bolivia, Guatemala y Honduras presentaron sus promesas presupuestarias nacionales para el periodo 2026-2030, estableciendo metas de inversión que la sociedad civil organizada deberá auditar de forma sistemática.
Cabe destacar el rol fundamental ejercido por la CLADE en el proceso de Guatemala, ya que, gracias a las gestiones y el diálogo directo con el ministro de Educación, Francisco Cabrera, resultó en la formalización del compromiso fiscal apenas dos días después. Los documentos oficiales con las cifras y hojas de ruta asumidas para el período 2026-2030 por los 3 países se encuentran disponibles para consulta pública:
Estos compromisos nacionales se enmarcan en un panorama financiero complejo para toda América Latina y el Caribe y el planeta.
La CLADE insiste en que la supervisión de estas promesas debe articularse con los hallazgos del estudio regional Financiamiento de la educación en América Latina y el Caribe: un desafío pendiente de cara a la Agenda 2030.
El análisis de los perfiles financieros elaborados para el Observatorio de la CME revela que, si bien la región ha realizado esfuerzos por sostener la inversión, persisten profundas desigualdades territoriales, falta de sensibilidad de género en las partidas presupuestarias y severas limitaciones de espacio fiscal derivadas del pago de intereses de deuda. Por ello, las plataformas regionales, organizaciones como Fe y Alegría y la red de Educación en Voz Alta (EVA) enfatizan que el anuncio de promesas debe traducirse de inmediato en leyes de presupuesto protegidas y fiscalizables.
El llamado a la Acción de Abuja ruta para la fiscalización ciudadana
El hito político más trascendental del encuentro en Nigeria fue la adopción unánime del Llamado a la Acción de Abuja sobre el Financiamiento Sostenible de la Educación, un manifiesto respaldado por la CME, la CLADE, ANCEFA y docenas de coaliciones nacionales del Sur Global. El documento consagra exigencias impositivas y concretas hacia los gobiernos y la comunidad internacional:
- Asignación presupuestaria obligatoria: garantizar de forma protegida al menos entre el 4% y el 6% del PIB y/o entre el 15% y el 20% del gasto público total a la educación pública gratuita y de calidad.
- Justicia fiscal e impuestos progresivos: ampliar la recaudación tributaria mediante impuestos a las grandes fortunas y multinacionales, frenar la evasión, combatir los flujos financieros ilícitos y respaldar la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cooperación Fiscal Internacional.
- Soberanía de la deuda: cancelar las deudas ilegítimas, eliminar los topes salariales y los límites de contratación docente impuestos por las políticas de austeridad del FMI, e impulsar una Convención Marco de la ONU sobre la Deuda Soberana.
- Implementación estricta de las 4S: Exigir que cada presupuesto nacional responda a criterios de Tamaño suficiente, Participación prioritaria, Sensibilidad a las desigualdades e inclusión, y Escrutinio público participativo.
En su cierre, el Llamado de Abuja reafirma que la rendición de cuentas es mucho más que un ejercicio burocrático, representa un acto de control ciudadano para garantizar que ningún fondo público quede extraviado en el camino.
Para la CLADE, la tarea inmediata consiste en trasladar las resoluciones de Abuja y Nueva York a los planes nacionales de incidencia, fortaleciendo los observatorios ciudadanos y la participación estudiantil en cada país de América Latina y el Caribe. Del mismo modo exigir el financiamiento sostenible de la educación pública es defender los derechos de las presentes y futuras generaciones, erradicar la desigualdad y construir sociedades democráticas y soberanas.
Ver la nota de la CME: Del diálogo a la acción política: Abuja hace un llamado a la financiación sostenible de la educación




