La Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME) 2026 pone en el centro la urgencia de financiar la educación pública en un escenario global atravesado por recortes económicos, conflictos armados y crecientes desigualdades.
A cuatro años del cumplimiento de la Agenda 2030, los avances hacia el ODS 4 referidos a educación muestran rezagos significativos, mientras se profundizan tendencias que limitan la inversión pública y debilitan los sistemas educativos públicos.
A cuatro años del cumplimiento de la Agenda 2030, los avances hacia el ODS 4 referidos a educación muestran rezagos significativos, mientras se profundizan tendencias que limitan la inversión pública y debilitan los sistemas educativos públicos.
La Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) se suma a los esfuerzos de la Campaña Mundial por el Derecho a la Educación (GCE, por sus siglas en inglés) comprendiendo los desafíos de este contexto abraza la Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME, GAWE por sus siglas en inglés) este año 2026 como un posicionamiento clave de articulación e incidencia política a nivel global y regional. Bajo el llamado a “mantener la llama”, organizaciones de la sociedad civil, redes educativas y movimientos sociales reafirman la urgencia de fortalecer el financiamiento público, cuestionar las desigualdades estructurales en la arquitectura financiera internacional y exigir compromisos concretos a los Estados y a la cooperación internacional.
Del 20 al 25 de abril de 2026, se desarrolla la Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME), una movilización global impulsada por la Campaña Mundial por la Educación (CME), que en su 24ª edición pone el foco en la urgencia de garantizar un financiamiento educativo suficiente, sostenible y equitativo.
Bajo el lema “mantener la llama en alto”, la semana hace un llamado a los Estados y a la comunidad internacional a priorizar la educación como un derecho humano fundamental y un bien público.
El contexto global es alarmante. El mundo no está en camino de cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4), referido a educación, más de 272 millones de niños, niñas y jóvenes están fuera de la escuela, mientras que los avances en aprendizajes, educación inicial y formación técnica permanecen estancados. A esto se suma una grave crisis docente, se requieren 50 millones de docentes adicionales para 2030, en un escenario donde la profesión pierde atractivo por la falta de inversión y condiciones.
El financiamiento educativo continúa siendo uno de los principales desafíos. Existe un déficit anual de 97 mil millones de dólares, y 4 de cada 10 países no alcanzan los niveles mínimos de inversión recomendados. Paralelamente, la reducción de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) y el aumento del gasto militar global reflejan un desequilibrio crítico en las prioridades internacionales.
En América Latina y el Caribe, esta crisis adquiere características propias. La región enfrenta una combinación de alta desigualdad, sistemas tributarios regresivos, creciente endeudamiento y restricciones fiscales, que limitan la capacidad de los Estados para garantizar una educación pública de calidad. En varios países, el peso del servicio de la deuda supera o compite directamente con la inversión educativa, mientras que las políticas de austeridad han debilitado los sistemas públicos.
El avance de la privatización y de soluciones basadas en la lógica de mercado profundiza las brechas educativas, afectando de manera desproporcionada a poblaciones históricamente excluidas, como mujeres, niñas, pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y sectores en situación de pobreza. En este contexto, la región se encuentra rezagada en el cumplimiento de metas clave del ODS 4, especialmente en lo relativo a docentes, calidad educativa y aprendizaje a lo largo de la vida.
Además de las acciones impulsadas a nivel regional, la SAME convoca a países y organizaciones a sumar esfuerzos -por medio de la movilización social, la incidencia política, actividades de formación, campañas y otras iniciativas- para exigir la garantía del derecho humano a la educación con financiamiento público suficiente, sostenible y equitativo.
Mientras que la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) ha ido disminuyendo -especialmente en el ámbito de la educación-, el gasto militar mundial sigue en crecimiento, hasta alcanzar un máximo histórico de 2.443 billones de dólares en 2023, lo que supone un aumento del 6,8 % con respecto al año anterior.
Nota conceptual SAME, Campaña Mundial por la Educación
El posicionamiento de CLADE para reiterar el llamado sobre el financiamiento educativo se sitúa en un contexto crítico marcado por la baja recaudación fiscal, la evasión tributaria y profundas desigualdades estructurales que limitan la garantía del derecho a la educación en América Latina y El Caribe.
Las organizaciones de la sociedad civil articuladas en la CLADE subrayan la urgencia de fortalecer los sistemas públicos mediante políticas fiscales justas y suficientes, capaces de asegurar una educación pública, gratuita y de calidad como derecho humano.
El posicionamiento afirme que “la educación es un derecho humano habilitante, del cual depende la realización de todos los demás derechos. Sin embargo, la crisis de financiamiento educativo amenaza el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular el ODS4: garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad”.
En este marco, la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) realizará el 24 de abril el evento regional “Financiar la educación, transformar la región: diálogo latinoamericano y caribeño”, como un espacio clave de articulación política en la región.
El encuentro reunirá a organizaciones sociales, movimientos, juventudes, sindicatos docentes y tomadores de decisión para debatir los impactos del subfinanciamiento, la deuda, la austeridad y la privatización en los sistemas educativos. Asimismo, buscará posicionar propuestas concretas para avanzar hacia mayor justicia fiscal, alivio de la deuda, incremento de la inversión pública y fortalecimiento de la cooperación internacional solidaria destinada a educación y otros derechos humanos.
Con esta iniciativa, la CLADE apuesta por fortalecer la movilización regional en el marco de la SAME 2026, articulando voces y propuestas para que la educación pública sea reconocida y garantizada como pilar fundamental para la igualdad, la justicia social, la democracia y el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe.
Fecha: 24 de abril de 2026
Hora:
7:00 | CR, GT, HN, MX, NI, SV (GMT-6)
8:00 | CO, EC, PA, PE (GMT-5)
9:00 | BO, CL, DO, HAI, VE (GMT-4)
10:00 | AR, BR, UY, PY (GMT-3)
Idioma: español
Inscripción: https://bit.ly/SAME2026_CLADE_Financiamiento
Un déficit anual de 97.000 millones de dólares está impidiendo que los países de ingresos bajos y medios-bajos alcancen el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4 referido a educación. Como resultado, el 41 % de los países no cumple con los parámetros internacionales de destinar entre el 4 % y el 6 % del Producto Interno Bruto (PIB) y/o entre el 15 % y el 20 % de los presupuestos públicos a la educación.
Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (FfD4)
Todos los Estados son responsables de garantizar el derecho a una educación digna para todos y todas y, al hacerlo, deben proporcionar una financiación pública adecuada y sostenible para la educación. Dicha obligación clave está consagrada en varios instrumentos vinculantes de derechos humanos y subrayada por la Agenda de Educación 2030, que incluye el llamado a todos los gobiernos para que asignen el máximo de recursos disponibles a la educación.
Hacer que los gobiernos rindan cuentas por el extremo superior de los puntos de referencia de financiación esbozados por el derecho internacional y los marcos políticos requiere una incidencia política continua para así garantizar que la educación siga siendo una prioridad presupuestaria y que los presupuestos educativos se alinean con el marco de las 4S (por sus siglas en inglés): la partida, el tamaño, la sensibilidad y el escrutinio.
Las organizaciones de la sociedad civil demandan a los Estados asumir plenamente su responsabilidad como garantes del derecho a la educación. Entre las principales exigencias se encuentra la asignación de al menos entre el 4% y el 6% del PIB y entre el 15% y el 20% del gasto público a la educación, conforme a los estándares internacionales.
También se plantea la necesidad de fortalecer la regulación de actores privados, asegurar condiciones dignas para docentes. La protección de los presupuestos educativos frente a medidas de austeridad forma parte central de estas demandas.
La SAME 2026 pone en evidencia la reducción sostenida de la ayuda oficial al desarrollo destinada a la educación, con caídas estimadas para el año 2025 entre el 9% y el 17%. Este escenario contrasta con el aumento del gasto militar global, que alcanza niveles históricos, profundizando las brechas en la financiación educativa. En continuidad con la SAME 2023, que abordó la descolonización del financiamiento, la campaña actual retoma la necesidad de transformar la arquitectura financiera internacional, cuestiona la deuda, promueve sistemas fiscales progresivos y exige el cumplimiento del compromiso del 0,7% del Ingreso Nacional Bruto (INB) para la ayuda oficial al desarrollo.
El mundo necesita 50 millones de docentes más para 2030 en la educación preescolar, primaria y secundaria, pero los educadores calificados están abandonando las aulas debido a fallas sistémicas de los gobiernos.
Internacional de la Educación
La Campaña Mundial por la Educación (CME) convocó el seminario web de lanzamiento el lunes 20 de abril que reunió a su membresía, movimientos juveniles y estudiantiles, sindicatos de docentes, coaliciones regionales y socios internacionales para exigir la rendición de cuentas respecto al Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4, una mayor inversión pública en educación, una reforma financiera global y una movilización pública de base amplia.
Con la intervención de la coordinadora de la CLADE, Nelsy Lizarazo y Tatiana Cardona, integrante de la Federación Internacional de Fe y Alegría parte de la membresía CLADE, así como del Grupo de Juventudes se reiteró el llamado a la priorización presupuestaria para que los Estados garanticen el Derecho Humano a la Educación.
También participaron del evento virtual el presidente de la CME, Refat Sabbah; su coordinador global, Grant Kasowanjete; representantes de la Alianza Mundial para la Educación (GPE); la relatoría especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la educación; la Internacional de la Educación; coaliciones regionales de educación; y organizaciones dirigidas por jóvenes y estudiantes.
Durante el evento, también se lanzó oficialmente el nuevo sitio web de la Campaña Mundial por la Educación (CME), diseñado para fortalecer la incidencia política, mostrar el trabajo de los miembros y apoyar la acción global coordinada en favor del derecho a la educación.
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En el lanzamiento mundial de la SAME 2026, la intervención de Nelsy Lizarazo, coordinadora general de la CLADE destacó la centralidad de la justicia fiscal como condición estructural del financiamiento sostenible para la educación pública.
Un camino viable para el financiamiento educativo es la justicia fiscal como un principio político para superar las asimetrías y garantizar recursos suficientes para los derechos humanos.
Muchos de los sistemas fiscales actuales son regresivos, permitiendo que grandes fortunas y corporaciones evadan o eludan impuestos, compartió Nelsy, esta dinámica reduce el espacio fiscal de los Estados y limita la inversión pública. Del mismo modo, fortalecer la incidencia política sobre estos temas aporta en la exigencia de sistemas tributarios más justos con financiamiento público que garanticen plenamente el derecho a la educación.
Afirmó que el problema no es la falta de recursos, sino su distribución profundamente desigual, “mientras los servicios públicos enfrentan recortes, la riqueza global, concentrada en pocas manos, continúa creciendo”.
Desarrollar políticas tributarias progresivas implica que quienes más tienen más aporten mediante la soberanía fiscal, esto amerita acciones para frenar la privatización y al miso tiempo asegurar sistemas educativos públicos robustos, inclusivos y sostenibles.
En las palabras finales, Nelsy concluyó con un llamado amplio a la acción en el marco de la SAME para los Estados, los organismos multilaterales, la cooperación internacional y la sociedad civil quienes deben impulsar transformaciones fiscales profundas, incluyendo el impulso de la convención fiscal global.
>>Escucha la intervención
Por su parte, Tatiana Cardona de la Federación Internacional de Fe y Alegría e integrante del Grupo de Trabajo de Juventudes, CLADE, posicionó el financiamiento educativo desde una perspectiva de justicia, subrayando que trasciende una discusión meramente técnica, es una decisión política que define quiénes y cómo se ejercen los derechos.
Enfatizó que garantizar una educación transformadora con enfoque de género implica reconocer las profundas desigualdades estructurales que atraviesa la región, en la cual niñas y mujeres, especialmente de sectores rurales, indígenas, afrodescendientes y migrantes, enfrentan mayores brechas educativas.
Tatiana advirtió que factores como el aumento del gasto militar, la inflación derivada de conflictos globales y un sistema económico fragmentado están drenando recursos públicos que deberían destinarse a derechos humano.
>>Escucha la intervención
Según la UNESCO, en los países de bajos ingresos, la deuda pública alcanza en promedio el 72 % del Producto Interno Bruto (PIB) -el nivel más alto en 18 años- y muchos gastan más en el pago de la deuda que en sus presupuestos de educación.
Nota conceptual SAME, Campaña Mundial por la Educación
El Foro Mundial de Educación de Dakar (2000) fue el primer marco para celebrar un llamado mundial sobre educación. En recordatorio a este foro, desde el 2001, la Campaña Mundial por la Educación (CME) coordina la SAME, como iniciativa internacional impulsada simultáneamente en más de 100 países.
La Educación para Todos (EPT) se convocó por primera vez en Jomtien (Tailandia) y propuso Declaración Mundial sobre Educación Para Todos “Satisfacción de las necesidades básicas de aprendizaje”, se renovó en Dakar (Senegal) con Marco de Acción de Dakar: Educación para Todos: cumplir nuestros compromisos comunes (con los seis marcos de acción regionales), se reiteró como Educación 2030 en Incheon (Corea del Sur) a través de la Declaración de Incheon y Marco de Acción para la realización del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4: Garantizar un educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos y se integró como ODS 4 en la Agenda 2030 de los ODS en 2015. Con la celebración de la Cumbre Transformadora de la Educación en 2022.
La SAME es un momento para que las coaliciones, los sindicatos de docentes, el estudiantado, juventudes, las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos hagan un seguimiento con sus respectivos gobiernos y de desarrollo de sus compromisos nacionales y mundiales con el Derecho Humano a la Educación.
El objetivo de la acción mundial es llamar la atención de la sociedad civil e instar a los gobiernos, sobre la necesidad de hacer real y efectivo el derecho a una educación pública, gratuita y de calidad para todos y todas, destacando siempre en cada edición de esta movilización, un aspecto o tema clave respecto a este derecho humano.
En América Latina y el Caribe, la CLADE coordina las acciones de incidencia, comunicación, diálogo y movilización en el contexto de la SAME.
Compartimos el especial transmedia que da seguimiento a la temática de financiamiento para la educación:
El llamado de atención de la SAME se convocó con el lema “Descolonización del Financiamiento de la Educación”. Tema pertinente como seguimiento de la Cumbre sobre la Transformación de la Educación (TES por sus siglas en inglés) sobre la financiación de la educación, que busca mejorar la coordinación de los actores globales movilizando mayores niveles y fuentes más diversificadas de financiación equitativa y eficiente para la educación, incluso a nivel interministerial.
Lee más sobre las SAME de los años anteriores:
>> SAME 2025: Proteger la educación en situación de emergencia.
>> SAME 2024: educación transformadora desde la democracia, hacia la justicia social
>> SAME 2023. Invirtiendo en un mundo más justo: descolonizar el financiamiento de la educación ¡Ya!
>> SAME 2022: Semana de Acción Mundial por la Educación
El lema del año 2025 fue “Proteger la educación en situación de emergencia”, moviliza la demanda a los Estados sobre la debida atención y priorización a una educación en situaciones de emergencias, que pueden ser diversas como conflictos armados, desalojos y desplazamientos territoriales, crimen organizado, fragilidad del Estado democrático, insuficiente prevención a consecuencias de cambio climático, entre otras.
Con el tema “La educación transformadora construye justicia social, paz y desarrollo sostenible”, la SAME del año 2024 llamó la atención de la sociedad civil e instar a los gobiernos sobre la necesidad de hacer real y efectivo un compromiso por el derecho humano a la educación que genere transformaciones que profundicen la justicia social, sin discriminaciones ni violencias de ningún tipo.
La Asamblea de la CME eligió como tema principal de la SAME 2023 la “Descolonización del Financiamiento de la Educación”. Este tema es pertinente teniendo en cuenta que una de las áreas en el seguimiento de la Cumbre sobre la Transformación de la Educación (TES por sus siglas en inglés) es la financiación de la educación, que busca mejorar la coordinación de los actores globales movilizando mayores niveles y fuentes más diversificadas de financiación equitativa y eficiente para la educación, incluso a nivel interministerial.
Relevamos las perspectivas de género, endeudamiento y digitalización, entendiendo que la virtualidad también ha significado un gran desafío con múltiples impactos sobre el derecho a la educación.
La SAME 2021 destacó demandas por más y mejores recursos para la financiación de la educación pública y gratuita, frente al contexto de la pandemia COVID-19.
El objetivo de defender la garantía del derecho humano a la educación y el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4), referido a la educación, de la Agenda de Desarrollo 2030.
La SAME 2019 se realizó de abril a junio en América Latina y el Caribe, impulsando actividades y diálogos para analizar y discutir el estado del derecho a la educación en la región. Con estos análisis, reflexiones, informes y movilizaciones, se quiere contribuir con la revisión del ODS 4 en el ámbito de Naciones Unidas.
En la SAME 2018, se reforzó el llamado de la edición anterior, por la participación de la sociedad civil en el monitoreo y colaboración permanentes para hacer cumplir la Agenda de Educación 2030. En este marco, se exigió a los gobiernos que rindieran cuentas sobre la implementación del ODS 4 en sus países de manera transparente, presentando rutas creíbles para la realización de la Agenda.
La SAME 2017 se enfocó en darle visibilidad a la importancia de garantizar la participación de la sociedad civil en el seguimiento a la implementación del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, referido a la educación, y la Agenda de Educación 2030 como un todo.
Se realizaron acciones para exigir de los Estados una financiación suficiente para los objetivos y metas acordados en la Agenda de Educación 2030, que se había adoptado el año anterior. Entre otras demandas, se señaló la necesidad de ampliar los presupuestos educativos y asignar más recursos para responder a los retos de garantizar docentes con formación adecuada, así como espacios e infraestructura para el ejercicio del derecho humano a la educación con calidad, equidad e inclusión.
La SAME 2015 se desarrolló en el marco de las negociaciones y debates preparatorios a la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda de Educación 2030. Se impulsaron acciones con el objetivo de presionar para que las nuevas agendas mundiales de desarrollo y educación, que se adoptarían en septiembre y noviembre de 2015, tuvieran los derechos humanos y la dignidad humana como puntos de partida. Se demandó un compromiso renovado de los Estados en hacer que el derecho a la educación de todas y todos, sin discriminación, sea una realidad.
La educación inclusiva, con énfasis en el derecho humano a la educación de las personas con discapacidad, fue el tema de la SAME 2014. En aquella ocasión, la comunidad internacional comprometida con el derecho a la educación se movilizó en distintas actividades, por la garantía de centros educativos pertinentes, accesibles y que respeten la diversidad.
La dignidad y valorización de las y los docentes fue el tema de la edición de 2013 de la SAME. En aquel contexto, la CLADE destacó la importancia de garantizar a las maestras y los maestros de la región: sueldos justos y planes de carrera; jornadas de trabajo dignas; buena formación inicial y continua, que tome en cuenta sus necesidades, demandas, contextos, condiciones laborales y de vida; y el reconocimiento y respeto a sus derechos de participación, manifestación, libre asociación y libertad de expresión.
Con las acciones de la SAME 2012, se reafirmó que las niñas y niños son sujetos de derechos desde el nacimiento, instando los Estados a adoptar medidas para garantizar los derechos de todas y todos en la primera infancia, sin discriminaciones.
La SAME en el 2011 hizo un llamado por la igualdad de género en la educación, movilizando a activistas y comunidades educativas alrededor de diálogos y acciones que abordaron la necesidad de superar la discriminación y exclusión de niñas y mujeres en los sistemas educativos.
| Producción general: | María Cianci Bastidas |
| Edición: | Thais Iervolino |
| Apoyo diseño gráfico de cards: | Alexia Tourvueille |
| Revisión y producciones audiovisuales: | Sandra Luz Cruz |
| Imágenes: | Archivo CLADE y membresía |