Se refiere a la capacidad de un grupo para generar transformación social mediante la movilización y la acción política organizada. Algunas activistas feministas suelen destacar que un cambio social significativo requiere la creación de coaliciones y solidaridad entre diversos grupos con un compromiso compartido con la equidad y la justicia. El poder colectivo permite que el cambio social se produzca de maneras que no serían posibles con la acción individual, poniendo de relieve cómo los grupos marginados se fortalecen al actuar en conjunto. La educación transformadora de género puede fomentar el poder colectivo a través de programas educativos que desarrollen análisis interseccionales, conciencia crítica, compromiso político y acción colectiva.




