
Ñe’ê yvoty. Ñe’ê poty (La Flor) es un poemario bilingüe guaraní – español de Alba Eiragi Duarte Portillo, de ascendencia Aché del lado paterno y Avá Guaraní del lado materno, es lideresa trilingüe y docente, además de ser una notable promotora de la cultura de su pueblo. Alba es la primera mujer indígena en la Sociedad de Escritores de Paraguay (SEP). El texto publicado en Paraguay (2016) evoca la relación con la naturaleza desde la cosmovisión guaraní. La interpretación en español es una adaptación libre literaria.
El guaraní se habla en Paraguay, Argentina, Brasil, Bolivia y Uruguay, tiene registros de origen que datan de 2500 años antes de la conquista, es además una de las 420 lenguas que se hablan en América Latina y El Caribe según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). El guaraní se identifica como lengua indígena. Las lenguas indígenas representan cerca del 40% de las 7.000 lenguas habladas en el mundo, y la mayoría de ellas —especialmente en la región latinoamericana y caribeña— están gravemente amenazadas.
La lengua materna es el primer idioma que una persona aprende en su entorno familiar y comunitario, es mucho más que un lenguaje o una forma de comunicación, es el principal “lugar” para transmitir identidades, conocimientos ancestrales y cosmovisiones culturales.
La UNESCO junto con la Asamblea General de las Naciones Unidas designaron el 21 de febrero como el Día Internacional de la Lengua Materna, para destacar el vínculo entre el idioma primario de cada comunidad y la diversidad lingüística global, incluyendo las lenguas originarias de la región latinoamericana y caribeña. Por ello, se ha subrayado la necesidad de promover la educación multilingüe basada en la lengua materna a fin de conservar las lenguas indígenas y fortalecer la inclusión educativa y cultural en la región. El Día Internacional de la Lengua Materna marca más de un cuarto de siglo de esfuerzos por preservar la diversidad lingüística y promover las lenguas maternas en el mundo, mantenerlo en agenda pone de relieve la importancia de la preservación de las lenguas para salvaguardar el patrimonio cultural y memoria desde las diversidades.
Educación en la lengua materna como derecho
El vínculo entre lengua, identidad y aprendizaje demanda de los Estados políticas educativas que integren el enfoque de interculturalidad y las diversas lenguas de los territorios. Revitalizar la lengua materna e indígena favorece la continuidad cultural, la inclusión social y el respeto por los derechos de los pueblos, del mismo modo, garantizar la educación en la lengua materna es esencial para la realización de los derechos humanos universales y la inclusión sociocultural de todas las personas en la región.
La lengua materna es un vehículo de comunicación, así como un derecho humano intrínsecamente ligado al acceso pleno a la educación. Las normas internacionales de derechos humanos, incluidas la Convención de los Derechos del Niño y otros instrumentos de la ONU, reconocen que el uso de la lengua materna y la libertad de expresión lingüística son condiciones fundamentales para materializar el derecho a la educación.
La educación intercultural bilingüe como estrategia transformadora
Acceder a la educación en la lengua materna implica más que sentarse en un aula, significa generar procesos de enseñanza – aprendizaje contextualizados y pertinentes en un idioma que los niños y niñas comprenden profundamente desde sus primeros años de vida.
En una región tan diversa como América Latina y El Caribe, una educación que respete y utilice la lengua materna fomenta la participación activa de las comunidades en los procesos educativos, fortalece la identidad cultural y favorece la permanencia escolar.
Según UNESCO, la educación basada en la lengua materna es un factor clave para la inclusión y mejora los resultados de aprendizaje, particularmente en primaria, evitando brechas educativas, reforzando la comprensión y el pensamiento crítico.
La educación intercultural bilingüe suma al reconocimiento del idioma de origen del estudiantado, la integración de saberes culturales, las formas de conocimiento y los contextos de vida como caminos de justicia educativa. Por lo tanto, políticas contextualizadas deben considerar la instrucción bilingüe, así como la capacitación docente y la producción de materiales pedagógicos pertinentes, pensando en el continuo de la trayectoria educativa, esto es, a lo largo y ancho de toda la vida.
Amenazas a las lenguas, amenazas culturales
En América Latina y el Caribe, la lengua materna enfrenta amenazas críticas mientras más del 40 por ciento de todas las lenguas del mundo están en riesgo de desaparecer, “las estimaciones más optimistas apuntan a que al menos el 50 por ciento de las lenguas habladas en la actualidad se habrán extinguido o estarán gravemente amenazadas en el año 2100. Estimaciones más pesimistas afirman que entre el 90 y el 95 por ciento se extinguirán o estarán gravemente amenazadas a finales de este siglo”, según afirmaciones de la UNESCO.
Una de las amenazas que enfrentan las lenguas son los procesos de asimilación lingüística y homogeneización cultural. La riqueza lingüística global se encuentra en peligro acelerado por los intercambios de nuevas generaciones en soportes digitales. “Cuando las lenguas se desvanecen, también lo hace el rico tapiz de diversidad cultural del mundo. También se pierden oportunidades, tradiciones, memoria, modalidades únicas de pensamiento y expresión, recursos valiosos para garantizar un futuro mejor” (UNESCO).
La diversidad lingüística de la región enfrenta amenazas distintas según los territorios, en Centroamérica, lenguas como la miskito están en riesgo por décadas de exclusión educativa en su propio idioma; el garífuna caribeño lucha por sobrevivir frente a la marginalización de sus hablantes; lenguas como el aymara y variantes del quechua se ven amenazadas por la hegemonía de lenguas dominantes en varios países andinos; el mapudungun del pueblo mapuche al sur ha visto una disminución de hablantes ante la falta de políticas de revitalización. Estas realidades confirman que la pérdida de una lengua borra un código de comunicación y, con ella, también historias, conocimientos y formas de entender el mundo, por lo tanto de actuar en él.
Garantizar el derecho a la educación en la lengua materna es inseparable del principio de no discriminación, pilar de todos los derechos humanos. Cuando un sistema educativo impone una lengua dominante sin respetar las lenguas originarias, perpetúa desigualdades estructurales que afectan especialmente a las infancias, los pueblos indígenas y las comunidades afrodescendientes. La no discriminación implica eliminar brechas para el acceso a la educación, reconocer la diversidad lingüística como parte del patrimonio cultural y promover políticas que respeten y fortalezcan todas las lenguas.
Recomendaciones para el derecho humano a la educación en la lengua materna
La CLADE retoma el documento El derecho a la educación en la lengua materna y la educación intercultural bilingüe que presenta un panorama general de cómo los marcos normativos del derecho internacional, las constituciones y otras legislaciones de América Latina y el Caribe abordan los conceptos de educación en la lengua materna y la educación intercultural bilingüe, y propone recomendaciones para avanzar en esta temática en la región.
Si bien el documento tiene más de una década de publicación, siguen vigentes las demandas y recomendaciones para la promoción de políticas públicas y acciones que permitan caminar hacia la defensa y garantía del derecho humano a la educación en la lengua materna:
- Reconocimiento del derecho a la educación en la lengua materna y a una educación intercultural. Considerarlas como indisociables del derecho humano a la educación y su garantía. La interrelación entre el derecho a la educación y los derechos lingüísticos debe ser plenamente reconocida.
- Interacción de distintas cosmovisiones en igualdad de condiciones, promoviendo un diálogo horizontal entre diferentes maneras de entenderse y al mundo. Las políticas educativas interculturales deben favorecer la expresión de las distintas culturas, sus maneras de pensar, hablar, comunicar, conocer, crear, posibilitando el diálogo entre ellas. Valorar las identidades y las culturas superando los estereotipos, las múltiples discriminaciones y la subordinación de determinados grupos sociales.
- Enfoque de derechos, interculturalidad e igualdad de género. Su consideración como presupuesto fundamental para la consecución de transformaciones profundas en todos los ámbitos y procesos educativos.
- La educación intercultural y en la lengua materna debe ser transversalizada en todas las etapas y modalidades educativas. Debe empezar en la primera infancia y continuar en todos los niveles y modalidades de la educación a lo largo de la vida en las prácticas educativas y de gestión escolar, en los centros urbanos y rurales, así como en la educación formal y no formal.
- Garantía de participación de los pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y otros grupos étnicos. Es necesario promover la participación en todos los procesos asociados al desarrollo y definición de los marcos normativos, políticos e institucionales que orientan la educación intercultural bilingüe y la educación en la lengua materna, así como en los procesos de evaluación y monitoreo, a fin de proyectar sus propias prácticas educativas y modelos de gestión comunitaria en armonía con sus cosmovisiones y los derechos humanos.
- Obtención de sistemas estadísticos e información oficial de calidad. Se requiere contar con información estadística y datos oficiales, fiables y pertinentes, desglosados al menos por edad, sexo, origen étnico, identidad sociolingüística, distribución territorial y ubicación geográfica, como condición indispensable para el seguimiento y monitoreo tanto de la gestión estatal como de la sociedad civil.
- Presupuestos acordes y suficientes. Para mejorar el acceso, la cobertura, permanencia y calidad, es necesario garantizar un presupuesto oportuno y suficiente, por lo que es preciso incrementar los recursos públicos destinados a sus políticas y programas como parte de la garantía obligatoria de los Estados.
- Integración de las políticas educativas con otras políticas sociales. Considerando la indivisibilidad de los derechos humanos, es indispensable pensar en políticas de acción afirmativa para el acceso, permanencia y conclusión de las trayectorias educativas de personas indígenas, afrodescendientes y otros grupos étnico-raciales, que históricamente han permanecido en situación de vulnerabilidad.




