Todas las personas pueden ejercer plenamente su derecho humano a la educación, sin discriminación y en condiciones de equidad, reconociendo las diversidades y eliminando las barreras sociales, económicas, culturales, de género, origen étnico, territorial o de discapacidad que producen exclusión. Adicionalmente al acceso, implica asegurar la permanencia, la participación y trato digno a lo largo de toda la vida dentro de sistemas educativos públicos, inclusivos y transformadores.




