Son derechos humanos que garantizan que todas las personas puedan vivir su sexualidad de manera libre, segura y responsable, tomar decisiones autónomas sobre su cuerpo y su vida reproductiva, y acceder a información, educación y servicios de salud de calidad, sin discriminación, violencia ni coerción. Incluyen, entre otros, el derecho a recibir Educación Integral en Sexualidad (EIS/ESI), a decidir si tener descendencia o no, cuándo y la cantidad, a acceder a servicios de salud sexual y reproductiva, y a vivir libres de violencia y de prácticas que vulneren la autonomía corporal.
Desde el enfoque del derecho humano a la educación, su garantía implica que los sistemas educativos brinden información científica, pertinente, inclusiva y adecuada a las distintas etapas de la vida, que contribuya al ejercicio autónomo de estos derechos y a la construcción de relaciones basadas en la igualdad, el respeto y la dignidad.




