Educación no sexista también en lo digital: diálogo regional visibiliza brechas, violencias y resistencias

Por: María Cianci Bastidas

Revisión: Sandra Luz Cruz

En el marco del Día Internacional de la Educación No Sexista que se conmemora cada 21 de junio desde 1981, la Red de Educación Popular Entre Mujeres de Latinoamérica y El Caribe (REPEM LAC) convocó el ciberencuentro Regional Tejiendo Saberes: Educación No Sexista, También en Digital como parte de la campaña conjunta con la CLADE.

Con panelistas de Perú, Colombia y Bolivia se analizaron cómo las desigualdades de género atraviesan los entornos virtuales al tiempo que se compartieron estrategias para construir espacios digitales seguros, críticos y libres de violencias en el webinario “Tejiendo saberes: la educación no sexista también en lo digital” organizado por la Red de Educación Popular Entre Mujeres de Latinoamérica y El Caribe (REPEM LAC), como parte de la campaña conjunta con la CLADE de la iniciativa de Educación de Personas Jóvenes y Adultas (EPJA). Este encuentro reitera la justicia digital como condición para el pleno ejercicio del derecho humano a la educación.

El espacio reunió experiencias y reflexiones sobre las brechas digitales, los sesgos algorítmicos, las violencias en línea y en contraparte la construcción de alternativas pedagógicas que permiten disputar los entornos virtuales desde una perspectiva feminista, de derechos humanos y justicia social. La educación, la participación y la construcción de algunos conocimientos transcurren en plataformas digitales, por lo que el encuentro reafirmó que una educación no sexista debe incluir la transformación de estos espacios desde un enfoque feminista y antipatriarcal.

Educar para la igualdad también implica disputar los espacios digitales

En las palabras de apertura, Montserrat Arévalo, coordinadora colegiada de REPEM, destacó la idea de que la educación no es neutral, pues comparte conocimientos, formas de relacionamiento y visiones sobre el mundo. 

Recordó que los entornos digitales se han convertido en escenarios centrales para el aprendizaje, la participación y la organización social, pero preocupa que también reproducen estereotipos de género, discriminación, acoso y discursos de odio que restringen la participación plena de mujeres y niñas. 

Frente a ello, Montserrat llamó a fortalecer alianzas y renovar las energías colectivas para transformar las aulas, comunidades, calles y redes, “una educación no sexista es una herramienta indispensable para la democracia, la justicia social y la dignidad humana”, afirmó.

Los algoritmos tampoco son neutrales

Desde Perú, Alison Rodríguez, quien es doctora en lógica y filosofía señaló que las tecnologías y plataformas digitales tienen sesgos de género, porque se construyen a partir de datos históricos que reflejan y reproducen desigualdades de orden patriarcal dominantes. 

En ese sentido, subrayó que la brecha digital no se limita al acceso a internet o a dispositivos, también comprende las condiciones de uso, la visibilidad de determinadas voces y contenidos, así como las violencias que afectan especialmente a mujeres, adolescentes y personas con identidades u orientaciones sexuales disidentes. “La educación no sexista requiere no solo el deber de garantizar un acceso a la tecnología, sino también pensar en una nueva forma de alfabetización de orden digital”, expresó Alison.

Al abordar los impactos de la violencia digital, se alertó sobre las consecuencias emocionales, académicas y educativas. El miedo, la ansiedad, la pérdida de autoestima y la inseguridad pueden conducir al silenciamiento, la invisibilización e incluso a la exclusión de mujeres de espacios educativos y de participación. Para enfrentar estas dinámicas violentas, se propone impulsar una alfabetización digital crítica y feminista, junto con pedagogías del diálogo, el respeto, la sororidad y el cuidado, “no solo debemos hacer resistencia, sino también desde un posicionamiento situado”.

Frente a la machosfera, educación popular feminista y ciberfiloginia

Catalina Duque, historiadora y especialista en metodologías artísticas para la no violencia en Colombia, puso en debate el avance de discursos de odio y narrativas misóginas en internet, enmarcadas en lo que denominó la “machosfera”. Explicó que estos contenidos no solo generan ciberacoso, desinformación y exclusión, sino que también funcionan como pedagogías contra las mujeres, al legitimar violencias, restringir su participación y expresión en los espacios digitales, “lo que pasa en las plataformas digitales viene a implicar en la vida real”, enfatizó.

En la experiencia se subraya la necesidad de tejer redes de cuidado, apoyo, saberes y sororidad, y propuso el concepto de “ciberfiloginia” como una respuesta colectiva frente a la misoginia en las redes, señaló que “ante esa machosfera que está actuando de manera violenta, tenemos que generar propuestas de cibercuidado y ciberseguridad”.

Como alternativa, Catalina compartió la experiencia de Trama Violeta, una propuesta de educación popular no sexista orientada a fortalecer la autonomía de las mujeres, el uso crítico de herramientas digitales, la comprensión de la inteligencia artificial y la prevención de la violencia digital de género

Producir narrativas propias y acompañarse para no ser silenciadas

Desde Bolivia, Jannet Gualpa, investigadora social y digital con estudios en educación y feminismo afirmó que la brecha digital es mucho más profunda que la falta de conectividad, ya que también se relaciona con quiénes crean las tecnologías, qué voces se vuelven visibles, qué contenidos son promovidos por los algoritmos y cuáles quedan relegados. 

La especialista alertó que las plataformas pueden reforzar estereotipos de género, incluso en las expectativas educativas o laborales de jóvenes, afirmó que “la educación no sexista en internet busca cuestionar estos estereotipos y ampliar las oportunidades para todas las personas”.

“Estar en redes sociales es nuestro derecho, estar en internet es nuestro derecho”, así lo señaló analizando cómo la violencia digital busca silenciar a las mujeres, especialmente a quienes defienden derechos humanos y expresan posiciones críticas en redes sociales. Frente a ello, reivindicó la producción de narrativas propias, la creación de contenidos digitales desde las experiencias de mujeres y juventudes, el aprendizaje colaborativo y el “acuerpamiento digital” entre colectivas, reiteró que el acompañamiento colectivo permite enfrentar el acoso y defender la participación de las mujeres en los espacios virtuales.

REPEM LAC y CLADE: un posicionamiento conjunto por la justicia digital

En el cierre del webinario, Vera Vieira, coordinadora colegiada de REPEM, dio a conocer el posicionamiento conjunto de CLADE y REPEM. El documento reafirma que la educación no sexista es indispensable para garantizar el derecho humano a la educación a lo largo de toda la vida y sostiene que este derecho no puede realizarse plenamente mientras persistan las brechas de acceso, las desigualdades de género, la violencia digital y otras formas de exclusión.

El posicionamiento plantea que la educación no sexista debe extenderse plenamente al ámbito digital, garantizando conectividad, infraestructura pública, accesibilidad, contenidos inclusivos, seguridad digital, privacidad de datos y alfabetización digital crítica y emancipadora. Asimismo, llama a los Estados, organismos internacionales, comunidades educativas, movimientos feministas y organizaciones sociales a impulsar una transformación digital con perspectiva de género, derechos humanos y justicia social. “No puede haber educación no sexista sin justicia digital”, afirmó Vera Vieira.

> Mira el Ciberencuentro regional “Tejiendo Saberes: Educación No Sexista, También en Digital”.

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