La privatización en la educación pública se entiende como un proceso doble y complejo que va más allá de la simple transferencia de propiedad: incluye la privatización “endógena”, que implica la importación de lógicas, métodos y prácticas del sector privado (como la competencia, la gestión empresarial y el énfasis en la eficiencia y los resultados) dentro del sistema público existente; y la privatización “exógena”, que se refiere a la participación directa o indirecta del sector privado con fines de lucro como proveedor de servicios, materiales o gestión escolar (tercerización), transformando así la educación, entendida como un bien público, en una mercancía para la obtención de beneficios.




