Un término en evolución que, según Williamson (2016), puede entenderse de dos maneras: a) referente a la organización estructural del sistema educativo, incluyendo diferentes actores, grupos, organizaciones e instituciones; y b) relacionado con las técnicas digitales específicas empleadas para moldear las acciones humanas, tales como hábitos de decisión, capacidades y comportamientos dirigidos a alcanzar resultados específicos, propuestos por tipos determinados de actorías y organizaciones externas al ámbito educativo.




