Se refiere a creencias, acciones y prácticas que cuestionan y se oponen al racismo cotidiano. Los enfoques antirracistas exigen el reconocimiento de la omnipresencia del racismo en la sociedad, dentro de las instituciones y en nuestra conciencia, de maneras que no siempre percibimos. Ser antirracista requiere una profunda reflexión crítica y un compromiso explícito para combatir el racismo. Los centros educativos con perspectiva de género promueven un currículo y una pedagogía antirracistas. Animan a las personas a reflexionar sobre la historia y la violencia racial actual, y las instan a desafiar el racismo con el que se encuentran o del que son cómplices en su vida cotidiana, desde las interacciones cotidianas hasta los niveles más amplios de movilización antirracista social y política.




