Juventudes, democracia y educación: una apuesta por la co-creación desde la CLADE

Para el Día Internacional de la Educación del 2026, celebrado el 24 de enero, la  Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) definió como tema “El poder de las juventudes en co-crear la educación”. Según la organización, la población con menos de 30 años es más de la mitad de la población global, conformándose como una fuerza motriz del desarrollo sostenible, pero que aún es desproporcionadamente afectada por la pobreza, inequidades y acceso limitado a la educación de calidad. Por esta razón, la UNESCO hace el llamado para la participación significativa de personas jóvenes, para que puedan co-crear la educación que quieren y que es esencial para alcanzar sus aspiraciones.

Sincronizando agendas para las juventudes

La convocatoria de la UNESCO no viene aislada de los movimientos globales en otras agendas. Desde el 2023, las Naciones Unidas cuentan con un asistente del secretario general para asuntos de juventudes, mientras que el mecanismo de participación juvenil en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático fue establecido en el 2009. La oferta de espacios de participación viene acompañada de una creciente demanda, marcada por movilizaciones y protestas en distintas partes del mundo en que las juventudes fueron voces protagónicas.

En este marco, la CLADE y la Campaña Mundial por la Educación CME – España organizaron un conversatorio entre jóvenes de América Latina y de España el día 26 de febrero. Este diálogo estuvo centrado en el diagnóstico que hacen las juventudes sobre las emergencias que afectan sus entornos y qué cambios consideran necesarios. Sol Maidana de Argentina, Tatiana Cardona de Colombia, y Anette Montiel y Erika Tapia de México, además de jóvenes de España, compartieron sus perspectivas sobre distintos desafíos que afectan sus contextos. Mientras los diagnósticos sean distintos, el llamado a la acción fue común: es necesario multiplicar los espacios de intercambio entre juventudes y de participación.

Sin embargo, a pesar de que suene paradójico, la proliferación de posibilidades de participación para juventudes no necesariamente significa más posibilidades para la incidencia efectiva. El término “participación” fue adoptado por la sociedad civil, organizaciones internacionales, gobiernos e incluso por el sector privado para nombrar una gran variedad de procesos que, en muchos casos, tienen bajo carácter participativo. Para las personas con más experiencia, no hay ninguna novedad en decir que los centros de poder quieren pasar una imagen de espacios participativos mientras que cierran las decisiones entre pocos. Por otro lado, la oportunidad de estar en la foto, hacer un discurso o entregar una declaración puede parecer transformadora para las juventudes, aunque no alcance ningún resultado concreto a corto plazo.

Por ello, los ejercicios de participación significativa de jóvenes deben partir de los movimientos más interesados en la protección de la democracia, para que las juventudes puedan identificar las trampas de la falsa participación. Pero, la participación de jóvenes no cumple solo roles pedagógicos, una vez que las juventudes también pueden aportar de manera informada al quehacer de las organizaciones en las cuales participan. Como demostraron las jóvenes que participaron en el conversatorio, las juventudes conocen no solo sus contextos como también pueden contribuir con propuestas críticas para la garantía del derecho humano a la educación.

Grupo de Trabajo de Juventudes de la CLADE como apuesta de participación

Es por eso que en el Grupo de Trabajo (GT) de Juventudes CLADE llevamos más de tres años buscando construir una experiencia de participación real desde las juventudes, probando estrategias para garantizar que todas las personas tengan igual posibilidad de aportar verdaderamente a las iniciativas llevadas por el GT. Por esta razón, llegamos en 2026 con el compromiso de superar las barreras a la participación de juventudes en el Grupo.

La primera de ellas es una barrera informacional, una vez que las personas que recién ingresan tienen más dificultades para acceder a determinadas informaciones que quienes llevan más tiempo participando. Así, creamos un documento orientador de la participación en el GT, con informaciones centrales para una mejor participación. Otra barrera es reconocer que el proceso participativo empieza en la definición de la agenda, no solo en participar de discusiones cuyos temas están predeterminados. Para superarla, decidimos construir conjuntamente la agenda de trabajo del GT de Juventudes, vinculándola con los temas movidos por la CLADE, y abriendo espacio para que se discutan nuevos temas.

Estos pasos solo son posibles debido a la participación crítica y propositiva de juventudes de distintas edades vinculadas a los miembros de la CLADE. Estas actualizaciones también son necesarias en razón de la evolución de esta participación, resultado de un ejercicio que toma con seriedad el rol pedagógico de la democracia y la comprensión de que se aprende a participar participando. Finalmente, esto se debe a una apuesta verdadera en la co-creación, en un entendimiento colectivo de que las ideas que emergen de las juventudes son igualmente válidas a las de personas adultas, y que la transformación que buscamos sale del trabajo intergeneracional. 

En el Día Internacional de la Educación y tomando como inspiración la experiencia de la CLADE, esperamos que la invitación a las juventudes a co-crear la educación abra la posibilidad de incidencia efectiva, reconociendo la participación como elemento fundamental de la garantía del derecho humano a la educación.

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