Es la búsqueda de un trato en igualdad de condiciones a personas con distintas identidades de género y orientaciones sexuales, considerando sus diferencias en derechos y oportunidades. Se trata de un elemento relevante para lograr la igualdad entre las personas, lo que supone la adopción de mecanismos para transformar las disparidades existentes. Un ejemplo de medidas en esa dirección son las “acciones afirmativas”, como las cuotas de participación de mujeres en partidos políticos. Para garantizar la justicia, a menudo se requieren estrategias y medidas que compensen las desventajas históricas y sociales que sufren las mujeres, las niñas y las minorías de género, las cuales les impiden competir en igualdad de condiciones. La equidad conduce a la igualdad.




