Para la CLADE, la defensa integral de la labor docente como clave de garantía del Derecho Humano a la Educación, es fundamental. Según la UNESCO, en todo el mundo se necesitan 69 millones de nuevas y nuevos docentes para cumplir los objetivos educativos de 2030, de los cuales casi 25 millones son necesarios para atender a los niños y las niñas de primaria y 44 millones para los de secundaria. Se necesitan otros 28 millones de docentes para sustituir a sus colegas por jubilación de aquí a 2030.
Estos datos no incluyen las necesidades de docentes en los sistemas de educación y aprendizaje de personas adultas y de educación de la primera infancia, que históricamente han permanecido en desventaja, dado el elevado número de personas adultas analfabetas y la abrumadora privatización de la educación y el cuidado de niñas y niños pequeños, a menudo a cargo de personal sin formación ni capacitación profesional.
El argumento de falta de maestros es muy fuerte, contundente. Sin embargo, se habla de un creciente aumento de la población adulta y la consecuente disminución de la población joven e infantil, en lo que parece ser una tendencia global. Eso significa que hay, al menos, tres circunstancias para analizar: 1) La necesidad se deriva del déficit existente y lo que se requiere para cubrirlo; 2) La necesidad de ver el asunto en perspectiva, pues la disminución de la población joven hará que se necesiten menos maestros en el mediano y el largo plazos. 3) Lo anterior afecta otros componentes de los sistemas educativos, como la infraestructura subutilizada, los recursos necesarios, etc.
La Cumbre Internacional de Docentes, realizada en Santiago de Chile en agosto del 2025, configuró un espacio de diálogo y participación en el que CLADE aportó activamente, acordó recomendaciones a los Estados y acciones urgentes en las que también como sociedad civil, somos corresponsables. El documento Consenso de Santiago, recoge estas prioridades que sintetizamos y compartimos como CLADE: