Alfabetización para las personas, el planeta y la prosperidad

Por: Daniele Dias y Timothy Ireland, Cátedra UNESCO de Educación de Jóvenes y Personas Adultas

Revisión: Maria Cianci Bastidas

En el marco del 60º aniversario del Día Internacional de la Alfabetización, el artículo de opinión destaca la evolución de la alfabetización como un componente esencial del derecho humano a la educación y para el ejercicio de otros derechos. Sostiene que frente a los desafíos de la digitalización y la inteligencia artificial, la alfabetización debe abordarse desde una perspectiva amplia, que contemple sus dimensiones sociales, ambientales y económicas. La experiencia de Brasil muestra que avanzar hacia la superación del analfabetismo requiere políticas públicas sostenidas, inversión y el compromiso articulado del Estado y la sociedad civil.

Este año 2026 se cumple el 60º aniversario del Día Internacional de la Alfabetización, proclamado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en octubre de 1966 durante la 14.ª sesión de su Conferencia General. Además de celebrar un acto conmemorativo —que este año tendrá lugar en el estado de Chiapas, en México—, durante el encuentro se otorgan premios a las prácticas de alfabetización que contribuyen al desarrollo de la alfabetización en la lengua materna (Premio Rey Sejong de la UNESCO, con el apoyo del Gobierno de la República de Corea) y a la alfabetización funcional mediante el uso de entornos tecnológicos, en apoyo a los adultos de zonas rurales y a los jóvenes que no asisten a la escuela (Premio Confucio de la UNESCO, que cuenta con el apoyo del Gobierno de la República de China). El tema específico de este año es «Alfabetización para las personas, el planeta y la prosperidad», en el que se destacan las dimensiones socioculturales, medioambientales y económicas. Además de reconocer y premiar las prácticas exitosas, el evento tiene como objetivo celebrar los avances, reconocer los nuevos retos y llamar la atención de los gobiernos y la sociedad civil sobre su responsabilidad respecto al derecho de todas y todos a la educación, cuyo punto de partida es la alfabetización.

Seis décadas y contando…

A lo largo de las últimas seis décadas, el propio concepto de alfabetización ha evolucionado para adaptarse a un mundo en rápida transformación. En 1960, los procesos de alfabetización seguían centrándose en la lectura, la escritura y las matemáticas básicas. En 2026, la digitalización y la inteligencia artificial nos obligan a replantearnos las políticas, los sistemas y los programas de alfabetización. La alfabetización ya no se reduce a la dicotomía analfabeto/a-alfabetizado/a: hace tiempo que se reconoce que constituye un continuo de niveles de aprendizaje y competencia que sirve de base para el aprendizaje y la educación de personas adultas. En resumen, la alfabetización es un componente esencial del derecho a la educación y un requisito previo para disfrutar de otros derechos humanos. Su contrario, el analfabetismo, representa una dimensión inaceptable de las desigualdades que han desfigurado nuestras democracias.

A nivel mundial, en 2024 todavía había 739 millones de jóvenes y personas adultas que no tenían acceso a la lectura, la escritura y las matemáticas básicas. De esos 739 millones de personas, el 63 % son mujeres. El éxito relativo en el ámbito de la alfabetización supone también un obstáculo para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, muchos de los cuales exigen niveles cada vez mayores de escolarización y de acceso a la información. La contribución de la alfabetización es fundamental para alcanzar no solo el objetivo específico de la educación (ODS 4), sino también una amplia gama de otros objetivos, incluidos los relacionados con el cambio climático, la pobreza, la salud y el bienestar, la igualdad de género, el trabajo decente y el crecimiento económico, y las ciudades y comunidades sostenibles.

Brasil encaminada hacia la profundización de la alfabetización

En Brasil, en 2025 se registró por primera vez una tasa inferior al 5 % de personas analfabetas. En total, en 2025 había 8,4 millones de personas analfabetas de 15 años o más, lo que corresponde al 4,9 % de la población brasileña, según la PNAD-Contínua. Sin negar el reto que sigue existiendo —y ese porcentaje residual de analfabetismo, compuesto por personas mayores y aquellas que viven en lugares menos accesibles, siempre es el más difícil de superar—, hay que celebrar este avance.

En el caso de Brasil, este avance es fruto de un trabajo colectivo del Gobierno federal, los gobiernos subnacionales, las instituciones de educación superior y las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos sociales, así como de entidades como la Unión Nacional de Dirigentes de Educación Municipal (UNDIME) y el Consejo Nacional de Secretarios de Educación (Consed). Al elaborar el Pacto Nacional para la Superación del Analfabetismo y la Mejora de la Educación de Jóvenes y Adultos (Pacto EJA), los socios de esta iniciativa —entre los que se incluyen la UNESCO y otros organismos multilaterales— han demostrado que la superación del analfabetismo no es posible sin recursos financieros y sin invertir en la formación de recursos humanos, ya sean alfabetizadores/as, docentes, gestores u otros/as profesionales de la educación.

La oferta educativa en todos los niveles y modalidades es responsabilidad del Estado —los gobiernos y la sociedad civil—. Como uno de los derechos fundamentales, la educación, cuyo pilar es la alfabetización, exige políticas sólidas de inversión en formación, infraestructuras y recursos humanos. Celebrar el Día Internacional de la Alfabetización supone también celebrar un proceso que puede contribuir tanto a la emancipación de las personas como al fortalecimiento de nuestras democracias.

Lee y descarga el artículo publicado originalmente en portugués.

Traducción libre automatizada.

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