Se refiere a estructuras sociales arraigadas en la creencia de que las diferentes razas poseen cualidades y capacidades superiores e inferiores, respectivamente. El racismo fundamentó la esclavitud de los pueblos africanos, el genocidio de los pueblos indígenas y la conquista de otros pueblos por parte de los europeos como parte del colonialismo de los ssiglos XVI al XVIII. El racismo se refiere a comportamientos y actitudes discriminatorias contra las personas basadas en su raza (o raza presunta). Los sistemas legales y judiciales, los sistemas educativos y los sistemas políticos están impregnados de racismo en sus prácticas, tanto históricamente como en la actualidad. Las personas albergan actitudes y comportamientos racistas, a menudo de forma inconsciente o implícita. Históricamente, los sistemas educativos han desempeñado un papel importante en el mantenimiento de prácticas racistas como la segregación de estudiantes por motivos de raza y la provisión de más financiación y recursos al grupo con más poder. En las últimas décadas, los sistemas educativos, especialmente en el Caribe y América Central y del Sur, han trabajado para reemplazar los tópicos eurocéntricos (incluidas las nociones de supremacía blanca) con contenidos e ideas locales e indígenas. La educación transformadora de género continúa este esfuerzo y se esfuerza activamente por defender las prácticas antirracistas en la enseñanza, que desafían las estructuras supremacistas blancas.




