Es un derecho fundamental que garantiza a todas las personas, sin discriminación, el acceso a una educación pública de calidad y de responsabilidad del Estado. Este derecho implica la disponibilidad de instituciones educativas, así como también que la educación sea relevante, accesible y adaptada a las necesidades de cada persona.
El derecho humano a la educación es un derecho que habilita otros derechos, que, por principio, son interdependientes e indivisibles. La educación debe promover la igualdad de género, atender la diversidad, revertir las exclusiones, promover el pensamiento crítico, contribuyendo al desarrollo personal y social, aportando también a la construcción de sociedades más justas y democráticas. Se sustenta en instrumentos internacionales, especialmente pertinentes, como el artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, los artículos 13 y 14 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y los artículos 28 y 29 de la Convención sobre los Derechos del Niño.




