Foto: Jazmin Elena

Estudiantes de América Latina y el Caribe se movilizan y dialogan por una educación para la libertad

25 de Noviembre de 2018

En conversatorio organizado por la CLADE, estudiantes de educación secundaria, terciaria y EPJA expusieron sus perspectivas sobre los temas que atañen a las juventudes latinoamericanas y caribeñas en relación a la educación

En el contexto de la X Asamblea Regional de la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE), se realizó el 21 de octubre de 2018, en la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá, el “Conversatorio con estudiantes por una educación emancipadora y garante de derechos”.

El encuentro, organizado por la CLADE en alianza con la Coalición Colombiana por el Derecho a la Educación (CCDE), la Red de Educación Popular entre Mujeres (REPEM) y la Universidad Nacional de Colombia, reunió a representantes estudiantiles de secundaria, terciaria y Educación de Personas Jóvenes y Adultas (EPJA) de Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Perú. En esta oportunidad, las y los estudiantes dialogaron sobre sus retos y luchas para defender el derecho humano a la educación, y además compartieron estrategias para promover una educación emancipadora y garante de derechos en la región.

Expusieron también sus perspectivas sobre los temas que atañen a las juventudes latinoamericanas y caribeñas en la educación, y profundizaron el debate sobre qué educación se necesita para el mundo que queremos.

En este diálogo, se destacaron como retos regionales para la lucha por la educación: la asignación insuficiente de recursos públicos para la garantía de una educación pública, laica, gratuita, inclusiva, igualitaria y de calidad para todas y todos; la violencia en los centros y entornos educativos; la represión y criminalización de la protesta social; la desvalorización docente y sus malas condiciones de trabajo, formación y participación social; y la necesidad de reconocer las diversidades culturales, sexuales e identitarias en los centros educativos y garantizar una educación para los derechos humanos y la reflexión, articulada al arte, a la cultura y a los territorios, que permita a las y los estudiantes movilizarse y ser protagonistas del análisis y transformación de su propia realidad.

“Queremos una educación despatriarcalizada, que nos descolonice, no adultocéntrica, no comercial, no misógina, no transfóbica, no lesbofóbica, no homofóbica. Una educación colectiva que integre los saberes de nuestros ancestrales, ricos en cultura y humanidad. Una educación para la madre tierra, que la reconozca como amparo. Una educación comunal, popular y feminista. Una educación que nos haga libres, que nos construya desde la afectividad y para la afectividad. Una educación que nos instruya en la igualdad y equidad social. Una educación diversa. Una educación sin distinciones de color u origen étnico. Una educación que nos abra el mundo y nos haga parte del mismo. Una educación humana, emancipadora y garante de derecho. Una educación que nos reconozca como diversos, que no intente ni estandarizarnos, ni homogeneizarnos. Una educación para la convivencia y la paz. Una educación que se comprometa con la libertad”. Así sintetizó los debates del encuentro el estudiante universitario de Nicaragua, Alexander Reyes Guevara.

A su vez, el estudiante de EPJA de Colombia, Sergio Eduardo Vargas, señaló la importancia de la educación de personas jóvenes y adultas estatal, formal, presencial, de calidad y con recursos adecuados, para garantizar el derecho a la educación de las y los jóvenes que tienen que trabajar durante el día y estudiar en la noche. “Presté servicio militar antes de estudiar, por tanto conocí primero un fusil y luego los lápices. La guerra no deja experiencias gratas, pero gracias a esta educación de jóvenes y adultos nocturna, estoy a punto de graduarme como bachiller y deseo que los colombianos que vienen detrás de mí tengan la misma posibilidad”, afirmó.

Las y los estudiantes que participaron en el conversatorio elaboraron y difundieron un posicionamiento público en apoyo a las manifestaciones de docentes y estudiantes universitarias/os de Colombia por un financiamiento educativo justo y adecuado.

Frente al escenario regresivo y conservador que se proyecta en la región, la representación estudiantil presente en Bogotá hizo también un llamado de organización y movilización para continuar el mandato de defensa de la educación, siguiendo el legado de la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918.