Práctica ética pedagógica y sociopolítica indispensable para garantizar el derecho humano a la educación y fortalecer la democracia, la justicia social y la transformación de las sociedades. Trasciende la transmisión de contenidos tradicional, y en su lugar promueve procesos de mediación pedagógica hacia la emancipación, a través del acompañamiento la construcción crítica del conocimiento reflexivo, los cuidados, la inclusión y el reconocimiento de las diversidades. Las y los docentes son sujetos de derechos y actores clave en la definición de las políticas educativas, por lo que deben contar con condiciones laborales dignas, formación continua, autonomía profesional y participación activa en los sistemas educativos.




