Principio ético y político que busca la construcción de sociedades más equitativas, en las que todas las personas tengan las mismas oportunidades para desarrollar plenamente su vida y ejercer sus derechos. Implica la redistribución justa de recursos, el reconocimiento de la diversidad y la eliminación de las desigualdades estructurales basadas en género, clase, origen étnico, edad, discapacidad u otras. La acción del Estado y de la sociedad son indispensables para garantizar el acceso efectivo a la educación, la salud, el trabajo digno y la participación como parte de la justicia social.




