Es un proceso individual y colectivo de reconstrucción, reflexión y transmisión de experiencias, acontecimientos, luchas y aprendizajes del pasado que contribuyen a comprender el presente y proyectar futuros más justos. En el ámbito educativo, permite recuperar las voces, saberes y vivencias de personas y comunidades, especialmente aquellas que han sido invisibilizadas o afectadas por distintas formas de violencia, exclusión o discriminación.
Como dimensión fundamental del derecho humano a la educación, la memoria histórica fortalece el pensamiento crítico, la participación democrática, la cultura de paz y el reconocimiento de la diversidad. A través de ella, la educación promueve la construcción de identidades y los derechos humanos así como la generación de conocimientos que contribuyan a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición de las violaciones de derechos.




