Vernor Muñoz: “Un Estado que elimina la perspectiva de género en la educación ni de lejos puede considerarse un Estado inclusivo”

18 de Septiembre de 2019

Por: Thais Iervolino

Durante foro internacional sobre inclusión y equidad, el ex Relator Especial de la ONU sobre el Derecho a la Educación y director de Políticas e Incidencia de la Campaña Mundial por la Educación, abordó elementos que los marcos normativos y políticas públicas deben tomar en cuenta para que puedan contribuir con la inclusión educativa

“No debemos pensar en un modelo inclusivo dentro de una comunidad excluyente, de manera tal que la inclusión debe ser una política de Estado. La exclusión social no puede ser resuelta de manera incidental. No podemos avanzar en la educación inclusiva con una reformita por aquí, una reformita por allá. Hay que tener un abordaje integral”, destacó Vernor Muñoz, ex relator Especial de la ONU sobre el Derecho a la Educación y director de Políticas e Incidencia de la Campaña Mundial por la Educación (CME). 

Su intervención tuvo lugar en el marco del “Foro internacional sobre inclusión y equidad en la educación”, evento organizado por la UNESCO que reunió a autoridades, especialistas, activistas, educadoras y educadores, para discutir los desafíos y estrategias para superar las barreras de acceso y permanencia escolar que persisten para los grupos discriminados.

La participación de Vernor Muñoz se dió durante la sesión plenaria del 12 de septiembre, que tuvo como tema la “Elaboración y aprobación de marcos legislativos, de planificación y de políticas que sienten las bases para la inclusión y la equidad”. 

Mediada por la ministra de Educación Nacional de Colombia, María Victoria Angulo, la sesión también contó con la presencia de Esther Anna Nghipondoka, viceministra de Educación, Arte y Cultura de Namibia, y Rasmata Ouattara, inspectora de educación secundaria de Burkina Faso. 

En su intervención durante la mesa, Esther Anna Nghipondoka, afirmó que, para que las políticas sociales inclusivas sean implementadas, es necesario ampliar su concepto. “Cuando se implementa la educación inclusiva, es importante antes preguntarnos si logramos salir del enfoque apenas de las personas con discapacidad, y ver que el concepto es más amplio y tiene que ver con el contexto sociopolítico, la cultura, los grupos marginados”, explicó. 

5 características de la Educación Inclusiva

Durante su participación, el director de Políticas e Incidencia de la CME presentó cinco características que los marcos normativos y las políticas públicas inclusivas deberían tener. La primera es su aspecto más formal. Explicó que, tanto los marcos como las políticas públicas, deben pensarse desde la perspectiva de que la educación “es un derecho humano en sí mismo, pero también es un derecho habilitante, que aporta a la realización de todos los otros derechos humanos”.

“La Educación es un derecho humano en sí mismo, pero también es un derecho habilitante”

La segunda característica es la conceptual. “La educación inclusiva no es una moda, tampoco es una modalidad. Es más bien un enfoque que abarca toda la educación: en tanto teoría, en tanto política pública, en tanto sistema, en tanto práctica. (…)  Los derechos humanos son la camino por donde avanza la educación, y la inclusión es el vehículo”, dijo. 

El tercer aspecto se refiere a la integralidad y multisectorialidad de las políticas para la inclusión. “No debemos pensar en un modelo inclusivo dentro de una comunidad excluyente, de manera que la inclusión debe ser una política de Estado”, explicó. 

“No podemos pretender enseñar a vivir en comunidad ante un sistema educativo que fue pensado exactamente para lo contrario, para estandarizar, para homogeneizar, para segregar, para disciplinar”

La cuarta característica es la progresividad. Según Vernor Muñoz, las políticas públicas y la legislación deben estar relacionadas, para nivelar las asimetrías y deben expresarse en acciones afirmativas para poder transformar los escenarios de discriminación. “Tenemos derecho no a cualquier educación, sino a una educación que nos permita desaprender la violencia y el odio. Para ser inclusiva, la escuela también debe cambiar. No podemos pretender enseñar a vivir en comunidad mediante un sistema educativo que fue pensado exactamente para lo contrario, para estandarizar, para homogeneizar, para segregar, para disciplinar. Tenemos que repensar la escuela como un asunto de Estado y de manera urgente”, subrayó. 

“La convivencia en la diversidad es lo que hace posible los aprendizajes significativos”

La última característica destacada es el sentido la educación. Según Vernor Muñoz, las educadoras y los educadores, las políticas públicas, deben dotar de sentido a la educación. “Ellos deben marcar un camino de defensa y de protección de la diversidad, porque la convivencia en la diversidad es lo que hace posible los aprendizajes significativos” dijo.

A continuación, compartimos su ponencia completa:

 

Marcos normativos y políticas públicas necesarias 

1. Formal – los marcos normativos y las políticas públicas están evidentemente en una correspondencia dinámica, en una relación dinámica. Normalmente, las políticas públicas desarrollan los principios establecidos en los marcos normativos y por supuesto los marcos normativos y las políticas públicas deben responder a las obligaciones de los Estados, en materia de derechos humanos en general. Deben respetar, proteger y realizar el derecho humano a la educación. Deben recordar que la educación es un derecho humano en sí mismo, pero también es un derecho habilitante, es decir, aporta a la realización de todos los demás derechos humanos.

“Los derechos humanos son el camino por donde avanza la educación, y la inclusión es el vehículo”

2. Conceptual – la educación inclusiva no es una moda, tampoco es una modalidad. Es más bien un enfoque que abarca toda la educación: teoría, política pública, sistema, práctica. Por supuesto es una obligación para los Estados, derivada a los principios de igualdad, justicia y no discriminación, que son las columnas de toda la arquitectura de los derechos humanos. Para explicarlo mejor les voy a contar una metáfora: los derechos humanos son el camino por donde avanza la educación, y la inclusión es el vehículo.

“Un Estado que criminaliza la población LGBTI fallará también en sus intentos de educación inclusiva”

3. Integralidad y multisectorialidad – la educación inclusiva debe responder a un modelo de Estado. No debemos pensar un modelo inclusivo dentro de una comunidad excluyente, de manera que la inclusión debe ser una política de Estado, pues la exclusión social no se puede resolver de manera incidental. Es decir, no podemos avanzar en la educación inclusiva con una reformita por aquí, una reformita por allá. Hay que tener un abordaje integral, de manera que un Estado que no defienda los derechos de las mujeres y que elimina la perspectiva de género en la educación ni de lejos puede considerarse un Estado inclusivo. Un Estado que criminaliza la población LGBTI fallará también en sus intentos de educación inclusiva. 

“De las personas con discapacidad y sus familiares hemos entendido que la principal causa de exclusión sigue siendo los prejuicios y los estigmas que pesan a las personas con discapacidad”

Evidentemente, la educación tampoco es compatible con los muros que se ponen a la infancia, a la adolescencia. La inclusión tampoco es compatible con el mar mediterráneo teñido de sangre. De las personas con discapacidad y sus familiares, hemos entendido que la principal causa de exclusión sigue siendo los prejuicios y los estigmas que pesan a las personas con discapacidad.

Esto nos permite entender también que muchos de los problemas educativos en materia de inclusión no provienen de la educación misma, sino que provienen de un entorno social, político y económico discriminatorio. Por lo tanto, es injusto pretender que la educación pueda resolver problemas que muchas veces los políticos no quieren resolver.

4. Progresividad – Tenemos que recordar que las leyes y las políticas públicas en materia de inclusión no pueden ser neutras. Estas políticas públicas y esta legislación tienen que estar políticamente relacionadas para nivelar las asimetrías distintas y deben expresarse en acciones afirmativas, para poder transformar los escenarios de discriminación. Es decir, estas políticas públicas son un mecanismo para avanzar en los objetivos de desarrollo sostenible, y de alguna manera aspiran también a la utopía. Como alguna vez pintaron en las paredes parisinas, en aquel mayo de 1969: hay que ser realistas, pidamos lo imposible.  Tenemos que soñar con un mundo diferente.

“Nunca antes tanta gente educada había matado a tantas otras, entonces la pregunta urgente que debemos hacer es ¿educación para qué?”

Tenemos derecho no a cualquier educación, sino una educación que nos permita desaprender la violencia y el odio. Para ser inclusiva, la escuela también debe cambiar. No podemos pretender enseñar a vivir en comunidad mediante de un sistema educativo que fue pensado exactamente para lo contrario, para estandarizar, para homogeneizar, para segregar, para disciplinar. Tenemos que repensar la escuela como un asunto de Estado y de manera urgente.

Por supuesto, hemos avanzado en  la escolarización, pero también hemos retrocedido en el sentido de la educación. Nunca antes tanta gente educada había matado a tantas otras, entonces la pregunta urgente que debemos hacernos es ¿educación para qué?

5. Dotar de sentido la educación – los educadores, las políticas públicas tienen que dotar de sentido a la educación, deben marcar un camino de defensa y de protección de la diversidad, pues la convivencia en la diversidad es lo que hace posible los aprendizajes significativos.

“A quien se le impide aprender se le niega el mundo, y lo que es quizá más grave es que el mundo tampoco puede cambiar si todas las personas no están incluídas”

Si hacemos un repaso histórico de los grandes cambios que se han producido en la humanidad, en cualquier área que ustedes quieran escoger, vamos a notar que los grandes cambios siempre han provenido de aquellos que son diferentes, de manera que garantizar el derecho a la educación a quienes son distintos, a las personas con discapacidad, a quienes han sido históricamente discriminadas/os, no sólo es un imperativo ético, sino que es la principal garantía para sobrevivir.

Debemos recordar las palabras del educador Paulo Freire: aprendemos siempre con los otros y las otras, de manera tal que lo contrario del aprendizaje no es la ignorancia, sino la soledad: a quien se le impide aprender se le niega el mundo, y lo que es quizá más grave es que el mundo tampoco puede cambiar si todas las personas no están incluídas.