Foto: Archivo Facebook

Susy Shock: «Tenemos que pensar en una institución educativa que no sea heterosexual»

31 de marzo de 2020

Por: Thais Iervolino

En el marco del Día Internacional de la Visibilidad Trans, la artista y activista por los derechos de las personas trans de Argentina analiza la heteronormatividad como una de las principales barreras para la construcción de un mundo y una educación más inclusivos

“Y en eso andamos ahora que largamos la sentencia pensándolo todo, dando la vuelta a todo, quizás hasta nos desentendiendo de todo. No queremos ser más esta humanidad”, dice la artista y activista Susy Shock al inicio de la declamación de su poema, en el Facebook, a propósito del Día Internacional de la Visibilidad Trans, celebrado hoy (31 de marzo).

Susy Shock: “Não queremos ser mulheres, não somos homens, somos travestis e a partir daí construímos tudo e discutimos tudo, principalmente dentro das instituições”. Foto: Arquivo Facebook

La invitación a negar ese tipo de humanidad se muestra aún más plausible en el contexto actual de pandemia COVID-19: gran parte de la sociedad se encuentra físicamente aislada, las políticas públicas para contener los impactos a la salud, la economía, la educación y otras áreas tardan en llegar, y miles de personas se han muerto al día de hoy, debido al coronavirus. 

Su posicionamiento ante el mundo actual, sin embargo, precede a la llegada de la pandemia, y se refuerza como una forma de resistencia y denuncia a la marginalización y discriminación contra las personas que no se reconocen, ni identifican con la heteronormatividad – manera binaria (hombre-mujer) de pensar el mundo. 

“Nosotras nos definimos como trans y travestis. Nos gusta el término trava. Eso que ha sido insulto nosotras le hemos dado la vuelta, por lo menos en el Sur de este continente. He escuchado lo mismo en las hermanas uruguayas, y en Brasil. [La idea] es darle valor, autoestima levantada, pero también un posicionamiento político a la palabra travesti. No queremos ser mujeres, no somos hombres, somos travestis y desde ahí planteamos todo y discutimos todo, sobretodo dentro de las instituciones”, afirma Susy Shock.

“Abrazadas también a las mujeres, venimos a discutir el mundo heterosexual que es violento, disciplinador, y que es así en muchas situaciones de la vida”

Para la artista, vivimos en un mundo totalmente binario, “que no le importa serlo y que en todo caso lo que hace es disciplinar a todo aquello que no es binario. (…) La heteronormalidad no permite nada que no sea la sexualidad binaria y nos da estos otros modelos simbólicos de pertenecer a la categoría hombre-mujer. Abrazadas también a las mujeres, venimos a discutir el mundo heterosexual que es violento, que es disciplinador y que es así en muchas situaciones de la vida. Basta solamente pensar en las infancias intersex, por ejemplo”. 

Definiéndose como una artista trans “sudaca”, Susy nació en el barrio de Balvanera, en el centro de la ciudad de Buenos Aires. Escribió columnas en periódicos y revistas culturales y publicó seis libros. En el cine, protagonizó la película “Andrea. Un melodrama rioplatense”, participó en la obra “Escenas de una fiesta rota” y estrenó el documental “Deconstrucción, crónicas de Susy Shock”. En noviembre de 2014, editó su primer disco titulado “Buena vida y poca vergüenza” y, en el 2019, lanzó su segundo disco, “Traviarca”. También ha realizado una serie de espectáculos y talleres para niños y niñas, llamada “Crianzas”.


El fracaso de la inclusión grita: el promedio de vida de personas trans es de 35 años

Siendo integrante del Frente Nacional por la Ley de Identidad de Género, una de las leyes más avanzadas en la materia a nivel internacional, y aprobada en Argentina en el 2012, Susy es una entre muchas otras personas trans, que se reconocen o no como hombres y mujeres, y que defienden la inclusión a partir de la reconstrucción de otros mundos posibles, que no sean heteronormativos. Después de todo, la heteronormatividad ha matado mucho más personas trans que cualquier pandemia contemporánea en América Latina y el Caribe.

“Seguimos en una comunidad expulsada, sobretodo la mujer travesti que está parada en la calle, que no tiene acceso a la salud, a la educación, que no tiene acceso a un trabajo. Somos el último orejón del tarro en este contexto de todo este continente”

En el 2018, el Sistema de Información sobre Violencias contra la Población LGBTI (Lesbianas, Gays, Transgéneros e Intersex) en América Latina y el Caribe, registró 1.416 asesinatos de personas trans en los diez países que componen la articulación (Brasil, Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Perú y República Dominicana).

“Seguimos en una comunidad expulsada, sobretodo la mujer travesti que está parada en la calle, que no tiene acceso a la salud, a la educación, que no tiene acceso a un trabajo. Somos el último orejón del tarro en este contexto de todo este continente, seguimos siendo. Estamos acuñando un término que tiene que ver con ‘un no sentir parte de una agenda emocional del país’. Y eso aún con las leyes logradas, aún con un montón de pasos gigantes políticos logrados, nos siguen instalando todavía en esa cifra terrible de los 32, 35 años promedio de vida que todo día grita, lo que es un fracaso a la inclusión”, dice Susy. 

Según la activista, este momento de pandemia es una gran oportunidad para repensar las formas de significar el mundo. “En este momento de cuarentenas universales, de amenazas de virus, yo creo que los paradigmas deben ser pensados también como un fracaso que nos ha traído hasta acá, un fracaso de un mundo pensado de una manera. Es la oportunidad quizás, de ponernos a diseñar otro, barajando todo de vuelta”.


Educación no binaria

La educación tiene mucho que ver con esta nueva manera de “barajar” el mundo. Para Susy, la educación refuerza la binariedad – y toda la marginalización causada por ella – existente en el mundo. Por eso, defiende la construcción de otro tipo de educación. 

“Tenemos que pensar en una institución educativa que no sea heterosexual, que no plantee ni construya la heterosexualidad. Entonces, ahí yo voy a tomar en serio que es posible que un niñito, o una niñita diferente pueda crecer con todo su aporte”.

“Me parece que hoy en el mundo, cuando una nenita, un nenito entra al sistema educativo, entra a repetir la heterosexualidad. Tenemos que persarnos como pensamos en una educación laica, pensar en una institución educativa que no sea heterosexual, que no plantee ni construya la heterosexualidad. Entonces ahí yo voy a tomar en serio que es posible que un niñito, una niñita diferente pueda crecer con todo su aporte, toda la hermosura que tiene para regalarle a este mundo, todas sus alitas completas para darle a este mundo, y pensar en otra posibilidad de mundo”, afirma.