“Es urgente generar un movimiento pedagógico latinoamericano que fortalezca puentes para construir una educación liberadora”

10 de Abril de 2019

En diálogo con la CLADE, Martín Ferrari, uno de los directores del documental “Educación en Movimiento”, cuenta sobre el proceso de elaboración de la película, que registra experiencias de educación emancipadora de América Latina y el Caribe

Mujeres campesinas que producen y se forman en medio del avance del agronegocio sobre sus tierras. Docentes y estudiantes indígenas que reivindican su historia y recuperan su lengua. Personas jóvenes y adultas que buscan terminar sus estudios, mientras se organizan para defender sus derechos. Educadores que construyen escuelas junto a su comunidad. Estas son algunas de las experiencias reunidas en el documental “La Educación en Movimiento”.

Educar para la Libertad

La educación liberadora también es tema de la iniciativa de la CLADE “Educar para la Libertad”, cuyo objetivo es estimular, promover y realizar círculos de diálogos y acciones para defender una educación emancipadora, que involucren educadoras y educadores, sindicatos docentes, movimientos y organizaciones, investigadoras e investigadores, autoridades públicas, comunidades educativas y organizaciones de la sociedad civil. Lee +.

Lanzada la semana pasada, la película fue dirigida por los argentinos Malena Noguer y Martín Ferrari que, entre 2015 y 2016, atravesaron 45,000 km del continente latinoamericano, visitando a 10 países y registrando experiencias educativas de 15 movimientos sociales, en más de 500 días de rodaje, 100 entrevistas y 300 horas filmadas. El resultado es un documental de resistencia a la mercantilización de la educación en toda la región, que cuestiona los sentidos de la educación, desde las vidas y voces de protagonistas de siete experiencias, con miras a abrir el debate sobre qué educación queremos y para qué sociedad.

La Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) entrevistó a uno de los directores de la película, Martín Ferrari, quien comenta la trayectoria de realización del documental, las experiencias educativas liberadoras en él registradas, así como los avances y retos de la educación de la región que se identificaron en este proceso.

A continuación, puedes leer la primera parte de este diálogo con Martín Ferrari.

¿Por qué decidieron realizar una película sobre educación liberadora en América Latina y el Caribe? ¿Y por qué el nombre “La Educación en Movimiento”?

Martín Ferrari – El proyecto comenzó hace cuatro años, cuando conocí Malena en un bachillerato popular – que son escuelas públicas populares en Argentina, que nacieron después de la crisis de 2001, en 2004, 2005 y 2006, en fábricas recuperadas, en barrios, comedores y apoyos escolares. Fue allí donde empezamos a preguntarnos “¿Qué pasaba con otras experiencias a lo largo y ancho de nuestra Latinoamérica?”

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En relación al interés y argumento, era algo que tenía que ver con dar evidencia a estas experiencias, mostrarlas. Sabíamos que había mucho en escrito sobre estas experiencias de educación en movimientos sociales, pero no había material audiovisual. Fue cuando decidimos tomar en nuestras manos las herramientas audiovisuales – ya que tanto Malena como yo no somos cineastas, nos hemos forjado tanto en la realización de este documental, como en una etapa de formación previa muy intensiva – pero las tomamos como herramientas clave de disputa de sentido en esta época. El lenguaje audiovisual es un formato que está marcando la construcción de sentidos, de subjetividad en nuestras vidas, y lo adoptamos para la formulación de este proyecto.

Después, hay un interés que tiene que ver con el giro hacia la derecha que está viviendo nuestra región y que nos obligó a que este material no quedara en una computadora. La película nace después que la llevamos a Argentina con 300 horas filmadas y notamos la situación en que están las trabajadoras y trabajadores de educación en el país. Conectamos con toda la situación de la región: el impeachment de Dilma, el acuerdo de paz que no sale en Colombia, la posibilidad que gane la hija de Fujimori en Perú. Conectamos con todo este giro hacia la derecha que está viviendo nuestra región y veíamos que era urgente y necesario recuperar el sentido político de la educación.

Veíamos que avanzaba en México la mercantilización de la educación [con la evaluación estandarizada de docentes y estudiantes], en Colombia lo mismo, en Ecuador también. Veíamos que eso venía para Argentina.

“Por eso uno de los intereses centrales de este documental, que pone foco y micrófono en las experiencias educativas y en los movimientos sociales, es recatar el sentido político: ¿Qué educación queremos? ¿Para cuál sociedad?”

Estas recetas van de la mano con evaluaciones estandarizadas, la estigmatización de sindicatos docentes, el vínculo de la formación docente con la escala salarial, los grandes cambios metodológicos, trabajos por proyectos, etc. En Argentina, se empezó a hablar de la escuela del futuro, de la tecnologización de la educación, de prácticas laborales atadas al mundo empresarial… ¿Todo eso para qué? ¿Para favorecer a quién? ¿Para cuál sociedad?

Por eso uno de los intereses centrales de este documental, que pone foco y micrófono en las experiencias educativas y en los movimientos sociales, es recatar el sentido político: ¿Qué educación queremos? ¿Para cuál sociedad?. En este momento, los proyectos educativos en mano de nuestros Estados en la región lo que están haciendo es invisibilizar el sentido político detrás de estas reformas educativas que están sucediendo.

Cuando se diseña un proyecto, en la mayoría de las veces, se establece un objetivo, pero mientras se desarrolla el plan, nuevos hechos, personajes e ideas surgen. ¿Eso pasó con ustedes? Caso sí, ¿cuáles fueron los cambios en el proyecto y por qué?

Martín Ferrari – Previamente, estuvimos casi ocho meses planificando, escribiendo, leyendo, investigando, juntándonos con diferentes referentes en la temática, mapeando contactos, experiencias…

No sé si hubo cambios. Hablaría de aprendizajes. Algo clave fue que este proyecto fue un viaje, un viaje etnográfico. Cuando hablamos de “etnográfico” tiene que ver con haber habitado estos 45,000 km, este suelo, como dice el filósofo argentino Rodolfo Kusch. Este suelo, estas rutas, estas montañas, estas ciudades, estos campos, estas favelas, estas villas fueron moldeando nuestro pensar, fueron moldeando este documental.

Atravesar Bolívia y escuchar sus músicas, entender las cosmovisiones que hay detrás de estas músicas, nos daba letra para ver cómo y qué filmar en relación, por ejemplo, al apartado que habla sobre la Universidad Casimiro Huanca, la universidad quechua.

Martín y Malena durante las ediciones en su camioneta. Foto: Educación en Movimiento

De entrada, pensamos en un documental participativo, pero desde el comienzo fue difícil, ya que implica una gran apertura de las organizaciones y movimientos sociales. A veces, en su agenda, eso quizá no sea una prioridad. Por ejemplo, en el caso del Mocase, Movimiento Campesino de Santiago del Estero, cuando llegamos con la propuesta de filmar, nos dijeron “adelante”, pero también nos dijeron “por acá pasó un montón de gente. Hacen sus tesis, investigaciones, documentales y se van”.

Estábamos yo y Malena viviendo en nuestra camioneta en el monte de Santiago del Estero –  y dijimos “¿por qué nos vamos a ir si acá estamos?”. Y les dijimos, “tenemos una contrapropuesta: nos quedamos diez días más y les devolvemos el material”. Y así fue: en la Unicam, Universidad Campesina Indígena del Movimiento Campesino de Santiago del Estero, les presentamos, después de 10 días intensivos de ediciones en nuestra camioneta, este material. En esta devolución, había sonrisas, lágrimas, caras de disgusto y eso nos sirvió profundamente no solo para aprender a filmar, formándonos en el proprio camino, sino para ir viendo y reviendo los materiales, y al mismo tiempo ir seleccionando estas 300 horas, editando lo que podría ser del documental final.        

El hecho de ir editando, sistematizando, devolviendo y, en esa devolución, repensando el material fue lo que permitió también que hoy esté el documental. ¿Y por qué? Porque asumimos un compromiso ético y político con estos compañeros y compañeras que se veían en la pantalla, que se emocionaban y nos decían que querían ver y conocer la experiencia de Brasil, de Colombia… teníamos un compromiso de que el documental esté.

Para realizar el documental, ustedes viajaron a 10 países de América Latina. ¿Se pueden trazar desafíos, retos y/o fortalezas comunes para la educación en estos países?

Martín y Malena haciendo una de sus 100 entrevistas. Foto: Educación en Movimiento.

Martín Ferrari – Creo que una tremenda fortaleza es que esta educación liberadora, emancipadora, que para algunos es la educación popular, tiene una historia. Treinta y pocos años de Movimiento Sin Tierra, 45 años en el Consejo Regional Indígena del Cauca y muchos años más… esta educación se viene acumulando, se viene desarrollando, construyendo.

A veces nos hacen hablar de educación no formal, de educación de los márgenes, y hoy nosotros decimos que esta educación está viva, está resistiendo, son escuelas públicas y populares, son universidades. No son – y no lo digo por desmerecer – un taller, un espacio en los márgenes. En muchos de los casos, los proyectos de educación están disputando a los Estados con propuestas de una educación vinculada a sus problemáticas, a sus identidades, a su espiritualidad, al territorio, a lo común de estas comunidades.

Lo veo como fortaleza frente a todos los procesos de dictaduras, de silenciamiento, de miseria planificada que ha vivido Latinoamérica. Las experiencias hoy están resistiendo, latiendo y marcando un posible camino.

“Es urgente y necesario generar un movimiento pedagógico latinoamericano que desborde los sindicatos, que desborde la escuela pública, dónde nos encontramos y tejamos puentes los movimientos sociales, organizaciones, sindicatos, donde nos encontremos aquellos y aquellas que estamos logrando construir y disputar esa educación liberadora”

Ahora, sí veía como desafío que hay un enemigo que es el capital, que son los sectores económicos que nos tienen muy claramente identificados y que no quieren esta educación. Por lo tanto, es urgente y necesario generar un movimiento pedagógico latinoamericano que desborde los sindicatos, que desborde la escuela pública, dónde nos encontramos y tejamos puentes los movimientos sociales, organizaciones, sindicatos, donde nos encontremos aquellos y aquellas que estamos logrando construir y disputar esa educación liberadora, porque si en este momento no nos encontramos, nos van a callar, nos van a silenciar, nos van a matar.

El enemigo tiene un proyecto pedagógico y político muy claro. Lo vimos en México, en el Sur, lo vimos en Brasil, en Colombia, nos cuentan los hermanos de Chile. Llegamos a Argentina y  vimos que todo esto se quería imponer y nos costaba entender que era una receta que ya estaba diseñada. Hoy lo entendemos, tenemos que encontrarnos entre movimientos sociales, organizaciones, sindicatos, o vamos a seguir diciendo “esto es educación y aquello no”. Tenemos que tejer más allá de nuestras propias fronteras.  

Texto y entrevista: Thais Iervolino, para CLADE.

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