Foto: Sandra Lázaro

“Desde la educación, hay que pensar otras dimensiones de la vida, como la participación social, la conciencia y el pensamiento crítico”

26 de Septiembre de 2019

Dialogaron con Carlos Vargas, de la OREALC/UNESCO, sobre la desigualdad social y los retos para una educación inclusiva de la región

En ocasión del “Foro internacional sobre inclusión y equidad en la educación” de la UNESCO, ALER y CLADE dialogaron con Carlos Vargas, de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la UNESCO (OREALC/UNESCO), quien comentó las actuales brechas sociales y retos para la inclusión en la educación de la región.

“El contexto regional es de desigualdad. El 30% de la población sufre de pobreza; y el 10% de pobreza extrema. Eso marca muchos obstáculos para la inclusión educativa, que pueden ser estructurales, como la pobreza multidimensional y la desventaja acumulada; y pueden ser situacionales, como la migración, la flexibilidad de la oferta educativa para cubrir las necesidades de los grupos vulnerables – las personas en situación de discapacidad, de pobreza, la diversidad cultural, lingüística y sexual”, afirmó.

Añadió que existen también barreras que son motivacionales. “Las y los estudiantes no están terminando la educación secundaria, están siendo expulsados o están desvinculándose de la educación, aun en las condiciones en que podrían continuar sus estudios porque hay recursos para ello. Eso nos habla un poco de la falta de relevancia social y pertinencia cultural de las ofertas educativas, que están enfocadas en una tradición de los sistemas en homogeneizar la educación – de pensar en un solo estudiante, y no en la diversidad que existe y en los currículos necesarios para atender a las diversas necesidades, los diversos contextos y características de la población. Para ello, serían necesarios: currículo diversificado, educación en la lengua madre en el caso de los pueblos indígenas, y educación con contenidos específicos para superar las desigualdades”, subrayó.

La educación para superar las desigualdades: más allá del ascenso social

Carlos Vargas afirmó que la educación todavía es vista como un vehículo para la movilidad social ascendiente en la región. Sin embargo, ponderó que las oportunidades que se dan para las y los jóvenes para inserirse en el mercado laboral, desde la educación, son muy limitadas.

“Esto obedece, como decía anteriormente, a la falta de relevancia. Seguimos pensando en currículos muy estructurados, pero de manera escolástica. Habría que pensar más en otras dimensiones de la vida, que tienen que ver con la participación social, la conciencia y el pensamiento crítico, con poder cambiar las condiciones de vida. Esto también pasa por pensar el empleo y el trabajo de otra manera, desde competencias habilitantes para ello, no apenas en lo técnico, académico, en competencias de lenguajes y matemáticas, que es lo que suelen medir las pruebas estandarizadas, sino en estas otras competencias consideradas suaves, pero que no son menos importantes, como la resolución de problemas y conflictos, la convivencia en la diversidad, el aprender a vivir juntos, y el aprender a leer nuestro entorno, como decía Paulo Freire”, destacó.

Informe regional

En el marco del Foro Internacional mencionado, el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (GEM/UNESCO) se organizó un encuentro paralelo, para discutir datos y tendencias preliminares que se presentan en la formulación de una edición especial regional del Informe, que será lanzada en marzo 2020: el GEM 2020 sobre el Derecho a la Educación e Inclusión en América Latina y el Caribe.

Carlos Vargas comentó qué se espera del contenido del informe regional. “El compromiso de la comunidad internacional que se captura en el ODS 4 [Objetivo de Desarrollo Sostenible de número 4, referido a la educación], para garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, con oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida para todas las personas, tiene justo este foco, un foco en inclusión y equidad. Lo que este informe va a revelar tiene que ver con cuáles son las barreras para la inclusión, que son múltiples y se interseccionan. Va a relevar las barreras y cuáles son las causas de vulnerabilidad de distintos grupos poblacionales, como los que se encuentran en situación de pobreza, indígenas, afrodescendientes, las mujeres, la diversidad sexual y las personas privadas de libertad, etc.”, afirmó.

Agregó que se espera que el informe revele no solo la situación regional y una radiografía diagnóstica de la desigualdad educativa en América Latina y el Caribe, sino que además aborde sus causas profundas y estructurales, así como caminos para cambiarla.

“Estos cambios son parte importante de la responsabilidad de los Estados, de hacer políticas educativas que dialoguen con la política social, la política de vivienda, la política de empleo, de manera que se atienda a las causas estructurales de desigualdad. Esperamos que las recomendaciones que advengan de los estudios puedan convertirse en recomendaciones de políticas públicas y de acción social para la ciudadanía y comunidades educativas”, enfatizó.

Escucha a continuación la entrevista completa:


Entrevista y audio: María Cianci Bastidas (ALER)

Texto: Fabíola Munhoz (CLADE)