El curso Educación Transformadora en Género: Cuidado, Educación e Interseccionalidad, impulsada por la CLADE junto a la Red de Educación Popular entre Mujeres de Latinoamérica y el Caribe (REPEM-LAC), propone un recorrido formativo feminista que coloca la sostenibilidad de la vida y los cuidados en el centro del derecho a la educación.
A través de un enfoque interseccional, el curso articula economía feminista, pedagogías críticas y experiencias educativas situadas en América Latina y el Caribe. La propuesta busca fortalecer capacidades de la sociedad civil para analizar y transformar las desigualdades de género que atraviesan la educación, promoviendo prácticas educativas más justas, inclusivas y comprometidas con los derechos humanos.
La formación Cuidado, Educación e Interseccionalidad forma parte de los procesos impulsados por la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) junto a la Red de Educación Popular entre Mujeres de Latinoamérica y el Caribe (REPEM-LAC) en el marco del programa Educación en Voz Alta (Education Out Loud), es apoyado por Oxfam Dinamarca y financiado por la Alianza Mundial por la Educación.
El curso se orientó a fortalecer capacidades de la sociedad civil para incidir en políticas educativas desde una perspectiva feminista, interseccional y de derechos humanos.
La propuesta formativa se construye sobre aprendizajes acumulados de procesos impulsados por organizaciones aliadas, como la formación sobre transversalización de la perspectiva de género desarrollada por REPEM LAC en 2021 y la formación sobre presupuestos educativos sensibles al género realizada por CLADEM en 2023. Estas experiencias permitieron consolidar bases conceptuales y políticas, así como fortalecer el trabajo colectivo y la articulación regional en torno al derecho a la educación con enfoque de género.
El curso tiene como objetivos profundizar el concepto de cuidados y el enfoque interseccional para su aplicación en procesos educativos transformadores; desarrollar capacidades para analizar las desigualdades de género en la educación desde la ética del cuidado; apoyar la integración de este enfoque en proyectos educativos; y fortalecer los procesos de incidencia desde los movimientos feministas.
La propuesta reconoce que las desigualdades educativas están atravesadas por múltiples sistemas de opresión que requieren abordajes integrales y situados. Se expone cómo la educación puede contribuir a reducir la pobreza de voz, de oportunidades y de recursos, enfrentando discriminaciones múltiples vinculadas a la identidad de género y la clase social.
La estructura del curso se organiza en seis módulos, cada uno acompañado por docentes invitadas con trayectorias reconocidas en el pensamiento feminista y la educación popular. A lo largo del recorrido formativo se articulan fundamentos teóricos, enfoques metodológicos y experiencias concretas, con el propósito de colocar la sostenibilidad de la vida, el cuidado y la interseccionalidad en el centro de los debates y prácticas educativas transformadoras.

El módulo introduce el concepto de cuidados como una necesidad humana fundamental y como una de las primeras conductas que construyen cultura y hacen posible la vida en comunidad. Se plantea que todas las personas, a lo largo de todo el ciclo vital, necesitan dar y recibir cuidados, no solo en situaciones de carencia o vulnerabilidad, sino también desde la abundancia.
El cuidado es presentado como un trabajo intelectual y material que sostiene la vida humana y no humana, y que ha sido históricamente invisibilizado y feminizado.
El módulo profundiza en la dimensión política, ética y social de los cuidados, destacando su centralidad en la vida personal y colectiva. Se analizan conceptos como cuidado mutuo y autocuidado desde una perspectiva feminista, que entiende el cuidado de sí como una práctica de resistencia y no como un acto individualista. Asimismo, se reflexiona sobre la desigual distribución del trabajo de cuidados y su impacto en la autoestima, el bienestar y las desigualdades de género.
Aborda la economía feminista como una corriente que cuestiona el modelo económico tradicional centrado en el mercado y la producción, colocando la vida y los cuidados en el centro. Se analiza cómo el capitalismo neoliberal mercantiliza la reproducción de la vida, transformando derechos en servicios y profundizando desigualdades sociales y de género.
La economía feminista es presentada como una propuesta ética, política y económica orientada a garantizar la sostenibilidad de la vida. El módulo reflexiona sobre la experiencia de los tiempos y los miedos en el capitalismo neoliberal y su impacto diferenciado en la vida cotidiana y en la educación.
Examina cómo la sobrecarga de cuidados, la precarización del tiempo y la lógica de la productividad afectan especialmente a mujeres y diversidades. Desde una mirada interseccional, se plantea la necesidad de reorganizar los tiempos sociales y educativos desde una ética del cuidado que priorice el bienestar, la cooperación y la justicia social.
El tercer módulo desarrolla los fundamentos conceptuales de la interseccionalidad o imbricación de las opresiones, entendida como una herramienta para analizar cómo distintos sistemas de dominación —como el patriarcado, el racismo, el clasismo, el colonialismo, la LGBTIQfobia y el capacitismo— todas ellas se entrelazan y producen desigualdades específicas. Dichas opresiones no actúan de forma aislada, sino que se refuerzan mutuamente en la vida de las personas desde la cotidianidad.
Mirar con detenimiento las implicaciones éticas, políticas y pedagógicas de incorporar —o de omitir— la perspectiva interseccional obliga a reconsiderar sus derivaciones en la educación. Se analizan los desafíos de integrar la diversidad humana en los espacios educativos y se reflexiona sobre los miedos hacia las diversidades, la heterosexualidad obligatoria y la heterorrealidad. La interseccionalidad se presenta como una estrategia clave para construir prácticas educativas inclusivas, críticas y transformadoras.
Considera los cuidados desde una mirada interseccional que incorpora la experiencia racializada y el legado colonial en América Latina y el Caribe. Se analiza cómo el trabajo de cuidados ha sido históricamente asignado a mujeres negras e indígenas, tanto en su dimensión remunerada como comunitaria, reproduciendo desigualdades basadas en el racismo, el patriarcado y la explotación económica.
El módulo también destaca las prácticas de cuidado comunitario como formas de resistencia y sostenimiento de la vida, recuperando herencias africanas y saberes ancestrales. Se comparten experiencias que demuestran que el cuidado puede organizarse desde la colectividad, la reciprocidad y la solidaridad, y no solo como una carga individual. Desde esta perspectiva, se subraya la necesidad de políticas y prácticas educativas que reconozcan, valoren y redistribuyan el trabajo de cuidados de manera justa y antirracista.
El quinto módulo presenta una experiencia concreta de educación transformadora desarrollada con mujeres trans trabajadoras sexuales, a partir del trabajo de Camila Schumacher junto a la organización Transvida. Se analiza el proceso de alfabetización y preparación académica orientado a la acreditación oficial de estudios, como una herramienta para ampliar oportunidades, fortalecer identidades y garantizar el ejercicio del derecho humano a la educación.
Se destaca el uso del testimonio como forma de conocimiento, la construcción de comunidad, la producción colectiva de saberes y el desafío al orden simbólico y cultural que excluye a las personas trans de los sistemas educativos formales.
El último módulo propone una lectura integradora de los conceptos trabajados a lo largo del curso, articulando cuidados, interseccionalidad y educación transformadora de género. Se reflexiona sobre las implicaciones teóricas y metodológicas de incorporar estos enfoques en experiencias educativas concretas, reconociendo que la educación no es neutral y que puede reproducir o cuestionar las desigualdades existentes.
Se invita a las y los participantes a ejercitar la incorporación del enfoque de cuidados y de la interseccionalidad en sus propias prácticas educativas y de incidencia, considerando la educación como un espacio privilegiado para promover relaciones más justas, solidarias y sostenibles, donde la vida, la diversidad y el bienestar colectivo ocupen un lugar central.